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Abrams se hace el ricky con los dinosaurios del suburbio y le fue como al Septiembre Musical

El productor explica por qué su película con reptiles jurásicos en barrios residenciales no fue un éxito masivo y compara su apuesta con la franquicia que él mismo contribuyó a instalar.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · 27 de agosto de 2026 · hace 56 min

"El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana, con los dinosaurios", dijo J.J. Abrams al defender "El final de Oak Street", la película que produjo y que protagonizan Ewan McGregor y Anne Hathaway. La frase del productor, lejos de sonar como una promesa de éxito, terminó funcionando casi como el epitafio comercial del film: 89 millones de dólares de recaudación global contra 80 millones de presupuesto. Un empate técnico que, en la lógica de Hollywood, huele a fracaso disfrazado de modestia.

El planteo de la película dirigida por David Robert Mitchell era original, hay que reconocerlo: dinosaurios sueltos en los suburbios, donde lo más peligroso solía ser el colectivo del colegio o la camioneta de los helados. Pero Abrams cometió el error clásico de vender la diferencia como si fuera un defecto ajeno. Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, dijo, pero esas se desarrollan en hermosas selvas y en islas lejanas. Traducido al criollo: la competencia tiene mejores locaciones y un dinosaurio icónico que el público ya adora.

La comparación imposible

Es un poco injusto que Abrams se victimice por la sombra de Parque Jurásico. Porque, claro, él fue uno de los productores ejecutivos de esa franquicia. Es como si el técnico de un equipo se quejara porque el rival juega con mejores jugadores después de haberle vendido varias figuras. La saga Jurassic se benefició durante años del trabajo de Abrams, y ahora pretende que el público no los compare. Pretende, dice bien la palabra.

  • Presupuesto: 80 millones de dólares.
  • Recaudación mundial: 89 millones.
  • Elenco protagónico: Ewan McGregor y Anne Hathaway.
  • Director: David Robert Mitchell, conocido por "Under the Silver Lake".
  • Productora: Bad Robot, la nave insignia de Abrams.
  • Locación narrativa: suburbios estadounidenses con columpios, furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares.

El final que no fue

Como si los números no alcanzaran para deprimir al estudio, McGregor y Hathaway confesaron que el desenlace que llegó a las salas reemplazó a un cierre más oscuro que se contempló durante el desarrollo. Es decir, ni siquiera les quedó el consuelo de la integridad artística. Les cambiaron el final, les fue mal en la taquilla y encima ahora tienen que promocionarla con cara de que todo salió según lo planeado.

Para colmo, Abrams asegura que el público está deseando ver historias nuevas y originales. Habría que recordarle que originalidad y originalidad no es lo mismo que rentabilidad. Una premisa fresca no exime de la obligación de entretener, emocionar o, al menos, no aburrir. La pregunta que queda flotando es la misma que se hacen los productores cuando la torta no crece: si los dinosaurios del suburbio eran tan novedosos, por qué la gente se quedó en casa mirando los dinosaurios de la isla. Para la próxima, estimado Abrams, pruebe con tirarles un meteorito a las butacas. Algo que nadie haya visto antes.

“La gente está deseando ver historias nuevas, historias originales, y para mí, el atractivo innegable de esta película es el hecho de que se desarrolla en los barrios residenciales.”J.J. Abrams
FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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