Brad Pitt vuelve a calzarse las botas de Cliff Booth y Netflix se anota otro blockbuster para las fiestas
La secuela de "Érase una vez en Hollywood" ya tiene título, fecha y director: David Fincher toma la posta de Tarantino. Estrena en IMAX en noviembre y llega a la plataforma el 23 de diciembre, con un elenco que incluye a Elizabeth Debicki, Yahya Abdul-Mateen II y Peter Weller.
"Me encanta este guion, pero estaría repitiendo lo mismo". La frase pertenece a Quentin Tarantino y funciona como una pequeña radiografía del estado de cosas alrededor de la secuela de "Érase una vez en Hollywood": existe, tiene a Brad Pitt en el papel central, tiene fecha de estreno y, sobre todo, tiene al director que el propio Tarantino eligió para no dirigirla. Se llama David Fincher, viene de hacer "Mank" y "The Killer" para la misma plataforma y se hizo cargo de un libreto que el propio Tarantino escribió y después descartó para sí mismo con el argumento de que ya había dado todo lo que tenía para dar con esa historia.
La película se llama "Las nuevas desventuras de Cliff Booth" y Netflix la confirmó con estreno en salas IMAX durante noviembre, antes de desembarcar en la plataforma el 23 de diciembre. Para quien haya perdido el hilo: la original recaudó 377 millones de dólares en 2019, se llevó diez nominaciones al Oscar y ganó dos estatuillas, incluida la de Pitt como actor de reparto. Es decir, no estamos ante cualquier franquicia: es un título que ya se ganó su lugar en la filmoteca del cine quinqui de Hollywood y que ahora se anima a una continuación ambientada en 1977, ocho años después del cierre de la primera entrega.
Elenco, producción y un personaje que ya no pisa el mismo Hollywood
Pitt no solo vuelve como Cliff Booth, el doble de acción con el que se llevó su primer Oscar, sino que además figura como productor junto a Ceán Chaffin, histórico colaborador de Fincher en "Gone Girl", "Mank" y "The Killer". El elenco que lo rodea es de los que invitan a sentarse en la butaca: Elizabeth Debicki, Carla Gugino, Yahya Abdul-Mateen II, Scott Caan, Peter Weller y Karren Karagulian, entre otros. La narración se mueve en un Hollywood que ya no es el que Booth conocía, lo que en lenguaje cinematográfico significa que el personaje se las verá con un cine que dejó de ser el de los setenta para empezar a parecerse al blockbuster de la era Reagan. El adelanto que circuló durante la Super Bowl de febrero dejó una línea que parece sello del personaje: "No tengo muchos talentos, pero sé que no interponerme en el camino de una buena historia".
“Simplemente no me entusiasmaba. Ya había dado todo lo que tenía para dar con Cliff. Reservar mi próxima película como director, que planeo que sea la última, para algo que no fuera una continuación me parecía la decisión correcta.”Quentin Tarantino
Qué esperar de un Tarantino escrito y un Fincher filmado
Acá es donde la cosa se pone jugosa, porque Fincher dirigiendo un guion de Tarantino es el tipo de combinación que podía sonar a broma de laboratorio y terminó siendo una decisión concreta. El cine del primero suele ser obsesivo, prolijo, oscuro y milimétrico; el del segundo es verborrágico, referencial, pulp y descontrolado por elección. Cuando se cruzan, lo razonable es esperar un policial tenso, estilizado hasta el paroxismo, con un Cliff Booth que ya no es el surfero filosófico de la primera entrega sino alguien que tiene que reinventarse profesionalmente. Si Fincher le imprime su ritmo y su cromática, la película puede terminar siendo una de las más sofisticadas del streaming de este año. Si se inclina demasiado por el libreto original, corre el riesgo de quedar en tierra de nadie: demasiado Fincher para los fans de Tarantino, demasiado Tarantino para los fans de Fincher.
El menú de opciones que convive con el estreno
Mientras Netflix empuja esta secuela con la lógica del evento, en la programación de cine argentino de mitad de año hay otras conversaciones para dar. Quien quiera algo bien distinto, bien del bajo fondo porteño y con tono de comedia negra sobre gente que se cree más lista de lo que es, le recomiendo la obra independiente "Los últimos segundos de Belgrano", de Pablo Silva, que se está dando los viernes a las 23 en el teatro El Kafka de Villa Crespo: tres actores, un departamento y un prócer que se niega a morirse en el momento histórico que le toca. Es precaria, es desprolija y termina resultándole querible, que es lo mejor que se le puede pedir a un estreno independiente en Buenos Aires. Con esa función resuelta la noche, el resto del año hay tiempo para ir contando los días hasta el 23 de diciembre y para ver si Fincher y Tarantino son capaces de fabricar algo a la altura del personaje que inventaron en 2019.
Dicho todo esto, y volviendo al Septiembre Musical: ya que Netflix nos trajo la secuela de Tarantino sin que Tarantino la dirija, solo falta que el próximo lanzamiento de la plataforma sea una serie sobre el festival tucumano en la que la música se escuche en versión original subtitulada y los cantantes populares tengan subtítulos que traduzcan lo que están cantando. Sería el primer paso para entender de una vez qué cantan los tucumanos en esa jerga que se les escapa al porteño promedio. Mientras tanto, nos quedamos con la satisfacción de que, en algún rincón de Los Ángeles, Cliff Booth sigue caminando por Hollywood sin prisa y sin permiso: que es exactamente lo que el personaje tiene permiso para hacer.
