Luciano Castro se calza el chambergo de Jack Twist y la obra sigue su huella por el interior
Benjamín Vicuña se despide en seis semanas para filmar con Álex de la Iglesia y Matías Bize, y el elenco ya tiene reemplazante confirmado por el propio Esteban Lamothe. La temporada porteña cierra y abre una gira que promete llevar el melodrama a ciudades chicas, con la pregunta de fondo sobre qué puede hacer Castro con un papel tan exigente.
“La obra sigue”. La frase la dijo el propio Benjamín Vicuña el 18 de agosto al confirmar que en seis semanas se baja de Secreto en la Montaña para cumplir con compromisos cinematográficos firmados antes de que empezara la temporada, nada menos que con los directores Álex de la Iglesia y Matías Bize. La aclaración sonó a punto final pero también a promesa: nadie se animaba a cantarle el réquiem al espectáculo cuando el protagonista todavía estaba arriba del escenario.
El nombre del reemplazante lo soltó su compañero de escena, Esteban Lamothe, sin demasiados rodeos. “Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro”, dijo, y agregó un dato que no es menor: la idea de sumarlo partió de él mismo. Es decir que no fue la producción buscando un nombre rutilante para cubrir un hueco, sino uno de los protagonistas pidiendo a gritos que el barco no se quede sin capitán.
“Me gusta cómo actúa y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist. Estaba súper, súper contento.”Esteban Lamothe
Castro, según el propio Lamothe, recibió la propuesta con una efusividad que el actor definió con ese “súper, súper contento” que suena a WhatsApp de madrugada más que a comunicado oficial. Habrá que ver si esa energía inicial se traduce en algo más que una sonrisa ante los flashes, porque el personaje que le toca no es precisamente un paseo por el parque.
Un melodrama que pide vulnerabilidad total
Lamothe fue bastante gráfico al describir el esfuerzo que le demandó el montaje: “Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión”. Y agregó una queja que cualquier adaptador teatral conoce en carne propia: “Es muy difícil. Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas”. Traducido: llevar el paisaje de Alaska a un escenario porteño ya era un desafío con Vicuña, y ahora la vara queda igual de alta para el reemplazante.
La gira como próxima parada
- La obra se presenta en cartelera porteña desde mayo con público sostenido.
- Castro se sumará cuando Vicuña cumpla su ciclo, en aproximadamente seis semanas.
- La siguiente etapa incluye una gira por el interior del país.
- La propuesta de incorporar a Castro la hizo el propio Lamothe, no la producción.
- Los compromisos cinematográficos de Vicuña estaban pactados antes del inicio de la temporada.
La pregunta que sobrevuela la función
Queda flotando, entonces, la pregunta del público: qué puede hacer Luciano Castro con un papel pensado para otro actor y con un partenaire que ya lleva varias funciones de ventaja en la construcción del vínculo escénico. Si el entusiasmo inicial se convierte en trabajo de verdad, la gira por el interior puede transformarse en una oportunidad para que Castro muestre otra faceta. Si no, al menos habremos confirmado que el teatro argentino tiene un método infalible para reciclar elencos sin que se note demasiado en la marquesina.
Mientras tanto, el Septiembre Musical sigue haciendo lo suyo del otro lado de la vidriera cultural, recordándonos que en este país siempre hay una grilla oficial dispuesta a competir con cualquier estreno, por más exitoso que sea. La diferencia es que uno se programa con meses de anticipación y el otro se construye función a función, riesgo a riesgo, con un cambio de elenco a último momento. Y ese, lejos de ser un problema, suele ser el mejor motor del teatro.
