Jueves, 27 de agosto de 2026
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Rubén Rada se fue y nos dejó la tarea de entender a los pibes que él ya había entendido

El músico uruguayo murió y dejó en circulación una serie de declaraciones sobre los artistas jóvenes, la nostalgia y el oficio que suenan a Manual de convivencia para una escena que suele tirando piedras al vecino de arriba. Un repaso en extenso por sus palabras, su vínculo con Tini, Trueno, Wos y compañía, y por qué la advertencia final sigue vigente.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · 26 de agosto de 2026 · hace 2 h

Vamos a poner las cosas en su lugar desde el arranque, como hacía el propio Rubén cada vez que le preguntaban por el recambio generacional y no quería contestarse la nota con el latiguillo de siempre: que todo tiempo pasado fue mejor, que los pibes de ahora no tocan como antes, que la música se perdió. No, che. El hombre decía lo contrario, y lo decía con una claridad que hoy, a la distancia, suena casi como un testamento. Murió Rubén Rada y lo que más se está viralizando de sus últimas entrevistas no es una anécdota sobre candombe ni un recuerdo de los años dorados del jazz rioplatense, sino una serie de reflexiones gruesas sobre los músicos jóvenes y sobre cómo se para uno frente al cambio. Que es, justamente, lo que más le cuesta a una porción significativa de la industria musical argentina, siempre tan cómoda en la queja intergeneracional.

Los nombres propios y la justicia de no ser ajeno

Para los que necesitan el nombre concreto: en esa última ronda de declaraciones, Rada mencionó sin escalas a Tini, Trueno, Wos y Conociendo Rusia. Los puso en el mismo párrafo y los describió como "una cantidad de artistas nuevos que están rompiendo", algo que a esta altura no es exactamente una novedad, pero que escuchado en boca de un señor de su trayectoria y reconocimiento internacional tiene otro peso. También nombró a Nafta y a Catriel, y se refirió con cariño explícito a Ricardo Mollo y a El Plan de la Mariposa, a quienes dijo ver seguido en sus viajes a Montevideo. Es decir: no hablaba desde la abstracción ni desde la teoría. Hablaba desde el vínculo, desde el contacto, desde ese mundo chico del oficio que en la música popular sigue funcionando más por cercanía que por ranking.

“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada

La advertencia, el rap y los quince millones de reproducciones

Pero Rada no era un señor benévolo dedicado a repartir elogios. A la par del reconocimiento venía la advertencia, y esa parte es la que la nota oficial nunca repite. "Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree", dijo. Traducido al lenguaje llano: el primer hit te compra un crédito, no te compra una carrera. Y es una frase que, si uno mira la programación actual de los festivales argentinos, suena directamente a manquedad. Tenemos un montón de artistas nuevos a los que les explotó un tema, después sacaron dos o tres canciones en la misma línea, y hace cinco años que están varados en esa zona de confort esperando que la mano vuelva a aparecer. Rada lo vio venir y lo dijo.

Para sostener su propia prédica, el músico contó un detalle simpático: grabó con un rapero, el tema acumuló quince millones de reproducciones y la certificación se la dieron sus nietos. Le dijeron que recién ahí "se había ido para arriba". Es una anécdota menor, casi un costado familiar, pero sirve como declaración de principios: Rada entendía, a los setenta y pico, que medir el éxito por códigos que ya no son los propios es una manera elegante de volverse un objeto de museo. Se sentó a hacer una canción con un pibe de rap, le gustó cómo quedó y se bancó que la valoración le llegara del living de su casa. Pocos músicos de su generación tienen esa cintura.

La autocrítica y el lugar en la escena

También hubo un costado autocrítico que vale la pena no pasar por alto. Rada reconoció abiertamente no haber alcanzado la masividad de otros colegas de la región y se definió con una frase que duele y a la vez lo pinta entero: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público". No es autoboicot ni falsa modestia. Es un tipo que mira el escenario completo, mide su lugar dentro de él y lo describe sin dramatizar. Esa honestidad casi administrativa es, paradójicamente, lo que lo hacía gigantesco: prefería explicar la foto completa antes que llenarse el pecho con un reconocimiento que sabía parcial.

Dicho todo esto, y antes de cerrar, una recomendación de las que hacemos en este rincón: vale la pena buscar la obra independiente de cualquiera de los mencionados por Rada que no suene todo el tiempo en radio abierta. La escena under argentina sigue produciendo músicos muchísimo más interesantes que la mitad del top fifty de los charts, y es justamente a esa franja a la que más le serviría aplicarse la frase final del uruguayo. Ahora, el chiste de Septiembre Musical que nunca falla: este año, Rada se fue cuando todavía faltan tres semanas para el arranque de la grilla, y ya varios organizadores respiran aliviados pensando "menos una leyenda invitada a la que no le podíamos pagar el cachet". Mala leche, sí. Pero uno, tratándose de un señor que se fue diciendo "todo tiempo pasado no fue mejor", se permite la irreverencia como despedida. Hasta la próxima.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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