Tirante le pintó la cara a Djokovic en Cincinnati y se acomodó entre los 50 mejores del mundo
El tenista de 25 años venció al serbio en segunda ronda del Masters 1000, metió el mejor ranking de su carrera y se ilusiona de cara al US Open.
El Monumental del tenis mundial lo recibió con una mayoría aplastante en la tribuna local. Thiago Tirante, de 25 años, cruzó la cancha central de Cincinnati con la mochila pesada de saber que enfrente tenía a Novak Djokovic, 24 veces campeón de Grand Slam y máximo favorito del público estadounidense. Perdió el primer set sin encontrarle la vuelta a su juego. Parecía una noche más de visitante, de esas donde el ranking se estira y los puntos se escurren.
Pero el segundo set trajo el click. Un game largo, de esos que parecen no terminar nunca, le dio aire al argentino. Tirante se soltó, empezó a disociar el nombre del rival del tenis que tenía que jugar y, cuando menos lo esperaba el estadio, se quedó con el parcial para empatar el partido. Lo que vino después fue, según sus propias palabras, el mejor set que jugó en toda la noche.
El cruce en la red y el ranking
En la red, el diálogo fue breve y con los dos pidiendo fair play. Djokovic lo felicitó y le deseó suerte. Tirante, todavía con la adrenalina arriba, le agradeció todo lo que hizo por el tenis y le dijo que haber compartido cancha con él había sido un placer. Nada más. Las emociones no daban para más.
El premio mayor llegó el lunes siguiente: puesto 42 del ranking ATP, la mejor marca de su carrera. Y con el US Open en el horizonte, el argentino aparece en el mejor momento de su temporada.
Los cambios que explican el salto
- Cambió el modelo de raqueta: dejó el Blade, que sentía demasiado rígido para su estilo, y pasó a uno con más efecto y potencia, tras una semana de pruebas.
- Sumó a dos psicólogos deportivos al equipo de trabajo para fortalecer la parte mental.
- Puso el foco en su propio proceso y dejó de mirar lo que hacen los rivales.
- Tomó como punto de inflexión la serie de Copa Davis que jugó como primera raqueta en Corea del Sur, en una superficie rápida y con el estadio en contra.
