A los 27 años, en rehabilitación y lejos de las pasarelas: se fue Presley Gerber, el hijo de Cindy Crawford que nunca pudo escapar del peso del apellido
La Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles confirmó el fallecimiento del modelo, que estaba internado en un centro de California. Había arrancado en la moda a los 16, desfiló para las marcas más grandes del mundo y, en los últimos meses, había usado sus redes para hablar abierto de sus ataques de pánico y de su pelea contra las adicciones.
“Presley, te queremos y no estás solo”. Con esa frase directa, casi un ruego maternal lanzado al vacío de las redes sociales, Cindy Crawford le había contestado a su hijo mayor en diciembre del año pasado, cuando él publicó un video en Instagram donde se mostraba vulnerable, medicado y al borde de un ataque de pánico. Eran los últimos mensajes públicos de una conversación que la familia había decidido mantener afuera, a pesar de haber criado a sus hijos en la burbuja de cristal de Malibú y Brentwood. Este martes, la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles confirmó lo que en ese entorno temían desde hacía rato: Presley Gerber murió a los 27 años mientras estaba internado en un centro de rehabilitación de California, donde recibía tratamiento por problemas de consumo de drogas y alcohol.
Lo que llama la atención, más allá del dolor lógico de cualquier madre, es que el pibe nunca pudo correrse del todo del foco. Nació el 2 de julio de 1999 en Brentwood, fue el primer hijo de Crawford y del empresario Rande Gerber, y desde chico se lo vio en los flashes junto a su madre y a su hermana menor Kaia. Como si heredar la genética de una de las supermodelos más icónicas de los noventa fuera una condena y un regalo al mismo tiempo, Presley eligió el mismo camino que su mamá: el modelaje. Debutó a los 16 y rápidamente empezó a desfilar y a aparecer en campañas de las marcas más pesadas del circuito internacional.
Una carrera que arrancó como un cuento de hadas y terminó siendo otra cosa
- A los 16 años debutó como modelo profesional, siguiendo los pasos de su madre.
- Trabajó en campañas y pasarelas para Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren.
- En 2018 compartió cartelera con Cindy Crawford en un comercial de Pepsi emitido durante la Super Bowl LII.
- En diciembre de 2025 usó su cuenta de Instagram para contar que estaba medicado, que sufría ataques de pánico y que había atravesado varias pérdidas personales.
- Tanto su madre como su hermana Kaia le respondieron con mensajes de acompañamiento público: Crawford escribió “Presley, te queremos y no estás solo”; Kaia, en una entrevista, reconoció que había postergado sus propias necesidades porque sentía que toda la atención familiar estaba puesta en él.
Lo que se lee entre líneas de todo esto es bastante más crudo que una típica historia de hijo de famosos con problemas de sustancias. Presley había intentado, al menos en los últimos meses de su vida, tenderle una mano a gente que estuviera pasando por lo mismo. En el video que después borró de Instagram dijo, casi como un pedido de auxilio disfrazado de consejo, que estaba buscando ayuda o alguna orientación para conseguirla. Y ahí apareció la frase de Cindy, esa que ahora suena tristemente profética: “Presley, te queremos y no estamos solos”. Lo escribió en plural, como queriendo compartir el peso.
Kaia, mientras tanto, había sido mucho más explícita en una entrevista cuando contó el impacto familiar que tuvo la situación de su hermano mayor. Reconoció sin vueltas que había relegado sus propias necesidades porque entendía que sus padres tenían que estar disponibles para Presley, y que eso había moldeado su propia resistencia a pedir ayuda cuando la necesitaba. Es una declaración durísima, de esas que dejan al descubierto la lógica perversa de estas familias: el que más pide recibe, el resto se acomoda como puede. Una dinámica que en una familia cualquiera ya es complicada, pero que en una donde todo se magnifica bajo el reflector termina siendo una bomba de tiempo.
Tras la confirmación del fallecimiento, los allegados al modelo difundieron un comunicado en el que pidieron privacidad y respeto, el clásico “no nos llamen, ya llamaremos nosotros” que en estos casos suele ser más un pedido de aire que un protocolo. La Oficina del Médico Forense, por su parte, se limitó a confirmar el deceso sin dar detalles sobre las causas hasta que estén los resultados de los estudios complementarios. Lo que queda, por ahora, es la imagen del pibe que a los 16 caminaba pasarelas como si el mundo le perteneciera y que, una década después, no pudo encontrar una salida a algo mucho más grande que cualquier pasarela.
En la Argentina, lejos del glamour de Hollywood y de las revistas norteamericanas, la muerte de Presley Gerber nos pega de costado porque nos obliga a mirar algo que preferimos barrer debajo de la alfombra: el tema tabú de la salud mental entre los que la tienen “todo” resuelto. Acá solemos discutir estas cosas solo cuando alguien se muere, y generalmente después nos olvidamos hasta la próxima. Como si el Septiembre Musical de toda la vida fuera el único evento donde vale la pena hacer temporada completa: la salud mental, en cambio, parece que la programamos solo en formato verano y a veces ni eso.
