Adelgazar con la lapicera: cómo se usan los medicamentos para la obesidad y por qué no alcanza con pincharse y listo
La jefa de Nutrición del Clínicas, Pilar Quevedo, explica que la semaglutida y la tirzepatida regulan el hambre y la saciedad, pero requieren un seguimiento médico estricto, dieta, ejercicio y sueño. Sin ese combo, recuperar el peso es casi una regla.
"Yo me pincho y como igual, ¿qué hago mal?" La pregunta rebota en el consultorio de Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA, en Caballito. La médica la escucha todas las semanas.
Lo primero que aclara es que estos fármacos no son un atajo. Son una herramienta que llega después de una evaluación clínica y que necesita controles durante todo el tratamiento.
Qué hacen en el cuerpo
La semaglutida y la tirzepatida imitan señales que el intestino produce de forma natural y que viajan al cerebro, al estómago y al páncreas. La primera actúa sobre un solo receptor; la segunda, sobre dos. Así regulan el apetito, prolongan la saciedad y ayudan a controlar la diabetes.
"El hambre intensa, las ganas de comer entre comidas y la dificultad para sentirse satisfecho forman parte de una enfermedad multifactorial. No se explican solo por la voluntad", resumió Quevedo.
Cómo es el seguimiento
La dosis se sube de a poco, en un proceso llamado titulación. En cada consulta se miran tres cosas: la respuesta al medicamento, los efectos sobre el cuerpo y los cambios en la composición corporal. Bajar de peso no es solo bajar de peso: hay que cuidar el músculo mientras se pierde grasa.
También se analiza si la persona hace ejercicio y de qué tipo. El trabajo de fuerza y la actividad cardiovascular pueden cambiar la evolución del tratamiento.
- Alimentación guiada por un profesional.
- Hidratación adecuada.
- Descanso suficiente.
- Actividad física, idealmente con carga y aeróbica.
- Apoyo profesional continuo.
El entorno cuenta. La familia, el trabajo, los horarios y hasta la línea de colectivo que uno toma para ir al gym definen si los nuevos hábitos se sostienen o se caen a la semana.
El punto más difícil: sostener el descenso
Después de adelgazar, el cuerpo activa mecanismos que empujan a recuperar lo perdido. Por eso los medicamentos también se usan para mantener el peso, mientras dura el período que indica el equipo médico.
Al suspenderlos, la recurrencia es frecuente si no existe una estrategia integral que acompañe. De ahí el pedido de Quevedo: no pensar en la jeringa como un punto final, sino como una pieza dentro de un rompecabezas mayor.
A mis vecinos de siempre les digo lo mismo: si van a empezar un tratamiento así, exijan controles, dieta y plan de ejercicios desde el día uno. Sin eso, el esfuerzo se va con el viento.
