Agua, sales y bebidas deportivas: qué le sirve al cuerpo y cuándo sobra
La hidratación diaria se cubre con agua y comida. Las sales de rehidratación son otra cosa, y las bebidas isotónicas tampoco son para todos los momentos. Una guía simple para no confundir la sed con un problema serio.
"Tomate agua y comé bien, que con eso alcanza". La frase suena a consejo de abuela, pero es la lectura que repiten los manuales de nutrición para la mayoría de los adultos sanos del barrio.
El agua y una alimentación variada cubren las necesidades cotidianas de hidratación y minerales. La confusión aparece cuando el cuerpo pierde más líquido de lo habitual.
Diarrea: no es lo mismo que hacer ejercicio
Ante una diarrea, una bebida deportiva no equivale a una solución de rehidratación oral. La Organización Mundial de la Salud y Unicef recomiendan sales con proporciones definidas de glucosa y electrolitos para prevenir o tratar la deshidratación vinculada con ese cuadro.
La glucosa ayuda al intestino a absorber sodio y agua. Esa combinación explica la utilidad de las soluciones de rehidratación, cuya fórmula también incluye cloruro, potasio y citrato.
Si hay confusión, desmayos, vómitos persistentes, imposibilidad de beber o signos de deshidratación grave, hace falta atención médica. Elegir una bebida por cuenta propia no reemplaza esa evaluación.
De dónde salen los minerales en la vida diaria
En la mesa de cada casa, los minerales se cubren con lo que se come. Las frutas, las verduras y las legumbres aportan potasio. Los lácteos, las semillas, los frutos secos y algunos vegetales suman calcio o magnesio. El sodio y el cloruro llegan, sobre todo, a través de la sal y los alimentos preparados.
Estos minerales, llamados electrolitos, intervienen en la distribución del agua en el organismo y en el funcionamiento de nervios y músculos. Sin pérdidas importantes de líquidos, no hay beneficios demostrados de incorporarlos rutinariamente mediante suplementos.
- Para la hidratación habitual suelen bastar el agua, las comidas regulares y la atención a la sed.
- Las bebidas con carbohidratos y electrolitos pueden ofrecer ventajas durante esfuerzos físicos prolongados, según el Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte.
- Para ejercicios de menos de una hora, la evidencia de diferencias fisiológicas o de rendimiento frente al agua es escasa.
- Beber más de lo necesario también puede modificar el sodio en sangre, con riesgos para la salud.
No existe una cantidad idéntica para todos: la sudoración y las pérdidas de sales varían entre personas. Antes de gastar de más en suplementos o bebidas isotónicas, vale la pena revisar qué se está perdiendo y por qué.
“Antes de comprar otra botella, preguntémonos si lo que nos falta es agua, sal o un rato en el consultorio.”Cecilia Abregú, Sociedad y vida cotidiana
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