Asma con rostro femenino: por qué después de la pubertad la enfermedad se ensaña más con las mujeres
Un conjunto de investigaciones recientes apunta a las hormonas sexuales como una de las claves del peor pronóstico que registran las pacientes adultas. Especialistas argentinos coinciden en que el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia agregan complejidad al seguimiento clínico.
«Desde que me vino la primera menstruación, cada mes paso una semana con la falta de aire que no me la saca ni el puff», me cuenta Laura, vecina de Villa del Parque que toma la línea 110 hasta el centro. Lo dice mientras acomoda el inhalador en la cartera, como quien lleva un documento que no puede faltar.
La frase de Laura condensa un dato que las estadísticas vienen repitiendo hace años: hasta la pubertad, el asma golpea más a los varones. Después de la primera menstruación, la tendencia se invierte y las mujeres pasan a tener mayor prevalencia, más consultas en guardia y más internacionales.
Hormonas en el centro de la escena
Un trabajo publicado en 2025 en BMC Pulmonary Medicine, basado en datos del Global Burden of Disease 2021, calculó que 260 millones de personas vivían con asma en el mundo ese año. En las cifras globales, las mujeres adultas aparecen sobrerrepresentadas en los casos graves.
La investigadora Dawn C. Newcomb, de la Universidad Vanderbilt, publicó en The Journal of Allergy and Clinical Immunology que el estradiol y la progesterona pueden aumentar la producción de IL-17A, una proteína vinculada a la inflamación de las vías respiratorias. En paralelo, registró mayor actividad de células inmunitarias llamadas TH17 en mujeres con asma grave que en varones con el mismo diagnóstico. Los propios autores aclaran que el hallazgo no prueba causalidad directa: el grupo fue chico y parte del análisis se hizo en modelos animales.
Patricia Silveyra, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana, aporta otra pieza: no se trata de genes distintos entre varones y mujeres, sino de un mismo gen que se expresa diferente según el sexo, en interacción con lo hormonal y lo ambiental. Peso corporal, exposición a alérgenos y tabaquismo completan el rompecabezas.
Ciclo menstrual, embarazo y menopausia: variables que suman
Una revisión sobre asma premenstrual estimó que hasta el 40 por ciento de las pacientes percibe cambios en los días previos a la menstruación, aunque los estudios disponibles no permiten hablar de una cifra cerrada. La hipótesis más firme apunta a la caída de estrógeno y progesterona, que puede disparar inflamación bronquial y mayor sensibilidad de las vías aéreas.
Durante el embarazo, la regla clásica que repiten los manuales sostiene que un tercio de las embarazadas empeora, otro tercio se estabiliza y el resto mejora, aunque no hay forma de predecirlo de antemano. La menopausia, con su propio cambio hormonal, también puede desordenar un asma que llevaba años estable.
- Llevar un registro escrito de los síntomas y del día del ciclo menstrual para mostrarle al neumonólogo.
- Avisarle al obstetra si se está embarazada o se busca un embarazo, porque varios medicamentos para el asma requieren ajuste.
- No suspender el tratamiento por cuenta propia ante un cambio hormonal: siempre tiene que revisar el médico el esquema.
- Consultar ante la primera semana de falta de aire que se repite cada mes: puede haber un patrón premenstrual tratable.
Mientras la ciencia termina de desentrañar cuánto pesa cada hormona, el pedido concreto es simple: que el sistema de salud empiece a preguntarles a las mujeres asmáticas cómo están a lo largo del mes. Una pregunta chica que puede cambiar un pronóstico grande.
