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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caminar por las entrañas del Malacara, el volcán mendocino que esconde tres cráteres bajo sus paredes

En el paraje La Batra, la familia Quezada administra las visitas al volcán, que permite recorrer dos de sus tres cárcavas y asomarse a un mirador con vista a la laguna de Llancanelo.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 27 d
Caminar por las entrañas del Malacara, el volcán mendocino que esconde tres cráteres bajo sus paredes

Lo escuché de un puestero de la zona, mientras cargaba agua en Malargüe: "Acá tenés un volcán al que le podés caminar por adentro, ¿sabías?". La pregunta me sacó una sonrisa y me puso en marcha hacia el paraje La Batra, en el sur mendocino, donde el Malacara abre sus entrañas a los visitantes.

Una caminata entre colores y silencio

El recorrido arranca en un campo de la familia Quezada, que desde hace más de dos décadas administra el acceso. Se avanza entre paredes onduladas, sectores de roca amarilla y depósitos negros que se desgranan al tacto. La luz se cuela por las aberturas superiores y un aire frío circula entre las grietas, como si el volcán todavía respirara.

Los guías locales llevan al visitante por dos de las tres cárcavas que tiene el Malacara en su parte alta. Los cráteres quedan prácticamente ocultos desde abajo, tapados por la forma del terreno y la vegetación. Quien camina por dentro no los ve, pero intuye la fuerza que los abrió.

  • Paredes de roca amarilla y negra que se desmoronan al tocarlas.
  • Dos cárcavas transitables con aire frío y luz filtrada.
  • Un mirador natural con vista a la laguna de Llancanelo.
  • Acceso por camino vehicular desde Malargüe, antes solo a caballo.

La geóloga que reveló el secreto del Malacara

Corina Risso, geóloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires, llegó al lugar en 2000 de la mano de Alberto "Beto" Quezada. En 2002 presentó sus estudios en Malargüe y, casi sin proponérselo, le cambió la vida al campo familiar. "El agua de una antigua laguna interactuó con el magma y fue fragmentando la lava. Después, cuando el agua se retiró, la erupción siguió y se acumularon los materiales oscuros que ves arriba", explica Risso.

El relato de la científica reconstruye la historia del volcán en capas: primero el choque del agua con el magma, después la lluvia de materiales oscuros y, mucho más tarde, la erosión del agua y el viento abriendo los pasillos que hoy se recorren a pie. Cada pared es un capítulo de ese libro geológico.

Del caballo a la camioneta: cómo se abrió el volcán al turismo

Los Quezada criaban animales en esa parte del campo hasta que las caminatas empezaron a sumar visitantes. Las primeras salidas se hacían a caballo por senderos del propio predio. En 2006, una antigua huella petrolera permitió entrar con una camioneta y, más tarde, usar maquinaria para mejorar el camino.

Hoy la propuesta combina trekking liviano, observación de formaciones y una vista privilegiada del paisaje desde el mirador. Para llegar desde Malargüe hay que tomar la ruta provincial y luego caminos internos que no siempre aparecen señalizados en los mapas.

Cómo organizar la salida

  • Salida desde Malargüe, en el sur de Mendoza, hacia el paraje La Batra.
  • Recorrido guiado por la familia Quezada, administradores del predio.
  • Dos cárcavas transitables y ascenso a un mirador con vista a Llancanelo.
  • Se recomienda calzado cerrado, agua y protector solar, ya que la caminata combina sol y sombra.
  • No tocar las paredes: los depósitos volcánicos son frágiles y se desintegran.
“El agua de una laguna antigua interactuó con el magma, fragmentó la lava y dejó las paredes amarillas que vemos hoy. Después, sin agua, la erupción acumuló encima los materiales oscuros.”Corina Risso, geóloga e investigadora de la UBA

Cerré la nota en la puerta del campo, con el sonido del viento entre las grietas todavía en la cabeza. Si vas a Malargüe, pediles a los Quezada que te cuenten la historia antes de entrar: conocer el porqué de cada pared hace que la caminata se vuelva inolvidable. Y, si te copa la propuesta, exigí a los municipios de la zona que mejoren la señalización del acceso: el volcán merece que cualquiera pueda encontrarlo.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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