Cinco gestos simples para empezar a desarmar el agotamiento de cada día
Una nutricionista naturópata inglesa propone recuperar la rutina después del burnout: comer a horario, cuidar el sueño y prestarle atención a los ciclos de energía, sin reemplazar la consulta médica.
"Llego a casa y ya no me reconozco, me siento vacía", me dijo Laura, vecina de Once y usuaria de la línea 29. Esa frase se repite cada vez más seguido en la redacción.
Cuerpo en alerta permanente
El agotamiento laboral no es solo cansancio. La nutricionista naturópata Jessica Shand, autora de The Hormone Balance Handbook, explica que el estrés sostenido mantiene alto el cortisol, la hormona de la alerta. Cuando eso pasa, el cuerpo prioriza sobrevivir y posterga funciones como dormir bien, digerir o sentirse entero.
El resultado es conocido: cansancio que no se va con el fin de semana, mal humor, cabeza nublada y un sueño que no repara. Shand propone cinco hábitos para intentar revertir ese cuadro, siempre con la aclaración de que los síntomas persistentes requieren consulta médica.
- Alimentación regular con proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos para evitar los picos de glucosa que profundizan la irritabilidad.
- Rutina nocturna que separe la jornada del descanso: un baño con sales de magnesio, una infusión sin cafeína o unos minutos de escritura antes de dormir.
- Plantas relajantes como manzanilla, lavanda, toronjil o pasiflora, integradas al final del día.
- Adaptógenos como la albahaca sagrada o la ashwagandha, usados para mejorar la tolerancia al estrés, siempre con supervisión profesional.
- Reconocer los propios ciclos de energía y adaptar las tareas a los momentos de mayor rendimiento, en lugar de exigirse el mismo ritmo todo el día.
Shand fue clara al advertir: ni las plantas ni los adaptógenos deben iniciarse por cuenta propia, sobre todo en embarazos, lactancia o cuando se toman medicamentos.
Yo lo resumo así: no se trata de sumar obligaciones, sino de volver a rutinas básicas que la vorágine nos fue borrando. Comer a horario, dormir parejo y escucharse.
Si sentís que el agotamiento ya se instaló, el primer paso concreto es pedir turno con un profesional de salud. Después, empezar por uno solo de estos hábitos, el que te resulte más posible, y sostenerlo al menos una semana antes de sumarle otro.
