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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la rodilla no deja dormir: claves para entender el dolor nocturno y saber cuándo consultar

Un especialista en medicina deportiva explicó por qué la molestia se intensifica al acostarse, qué aportan el frío y el calor según el origen y por qué conviene revisar la medicación antes de tomar un analgésico.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 29 d
Cuando la rodilla no deja dormir: claves para entender el dolor nocturno y saber cuándo consultar

"De noche me duele más y no sé si aguantar o ir al médico". La frase se repite en la sala de espera del centro de salud de Palermo, cerca de la parada del 39. Esa misma duda motivó la consulta al médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria.

El profesional lo dijo claro: el dolor nocturno de rodilla merece una consulta cuando impide dormir o altera la rutina. Acomodarse mejor puede aliviar, pero no resuelve la causa.

Pequeños cambios al acostarse

  • Si dormís de costado y tenés artritis, poné una almohada entre las piernas.
  • Si descansás boca arriba, colocá una almohada debajo de las rodillas con una flexión leve.
  • Esa posición reduce el contacto dentro de una articulación desgastada y baja la presión sobre la zona dolorida.

El reposo nocturno disminuye la lubricación de la articulación. Baker explicó que, al moverse durante el día, la rodilla se mantiene lubricada; al bajar la actividad, duele más lo acumulado. La presión de una posición sostenida también puede acentuar un problema previo, en una o en ambas rodillas.

Frío, calor o medicamento: qué usar según el caso

El especialista diferenció las opciones. El calor suele ayudar más en molestias crónicas asociadas con artritis. El frío, en lesiones recientes por sobreuso y cuando hay hinchazón, porque reduce la sensibilidad de la zona. Geles, cremas y parches antiinflamatorios completan el alivio localizado.

Sobre los analgésicos, fue tajante: antes de tomar ibuprofeno o naproxeno hay que revisar qué otros medicamentos se usan, ya que pueden interactuar con anticoagulantes. En esos casos, la alternativa como el paracetamol debe definirse con el médico tratante.

Entre las causas más frecuentes mencionó lesiones, inflamación y artritis. También señaló que correr sobre pavimento deja una carga que se siente al terminar el día. Para ejercitarse con menos impacto, sugirió natación y ciclismo.

Mi consejo, como vecina que pasa los cincuenta y conoce los consultorios del barrio: si la rodilla no te deja dormir o te cambia el día a día, no te banquees el dolor. Pedí turno, contá qué medicamentos tomás y llevá una almohada en el bolso: a veces, un pequeño cambio en la postura es el primer paso para volver a descansar.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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