De un cine de Shanghai a la Constitución: así se cocinó el himno más insólito de la historia
Estrenada en mayo de 1935 como propaganda en plena guerra civil, una película china pasó a la historia por otra razón: su tema central terminó convertido en himno nacional y, con el tiempo, en artículo constitucional. La trastienda de un fenómeno que combina música, política y un insólito casting de circunstancias.
La frase es de Mao Zedong, aunque no la pronunció en un set de filmación ni en un escenario revolucionario: la soltó en 1949, cuando avaló que una canción de película se convirtiera en himno provisional de la China recién comunista. Setenta y seis años después de aquel visto bueno, ese tema sigue sonando en actos oficiales y figura nada menos que en la Constitución. Por algo será que los designios del destino a veces se escriben en una sala de montaje.
La historia empieza el 24 de mayo de 1935, en medio del descalabro que vivía China: el Partido Nacionalista (KMT) y el Partido Comunista se despedazaban en una guerra civil que se estiraría catorce años, mientras Japón aprovechaba el convite para meter la cuchara en el norte del país. En ese clima, la productora Diantong se la jugó con "Feng yun er nü", traducida al occidente como "Children of Troubled Times" (algo así como "Hijos de tiempos turbulentos", un título que a esta altura se queda corto). El film, dirigido por Xu Xingzhi, contaba la historia de un poeta remolón que prefería el amor y la vida cosmopolita en Shanghai antes que irse al frente a combatir la invasión japonesa. La muerte de su amigo en el frente es lo que, finalmente, lo empuja a sumarse a la resistencia.
Una propaganda que funcionó (por accidente)
La trama era propaganda pura y dura, sí, pero el público la recibió con un entusiasmo que ni el más optimista de los productores podía haber soñado. Diantong fue una de esas productoras que tuvo más aire que obra: "Hijos de tiempos turbulentos" fue uno de sus pocos títulos antes de que la presión del KMT la hiciera cerrar. Por esos mismos días, el guionista Tian Han, autor de la letra de la canción central, terminó detenido. Quién dijo que en este rubro no hay riesgos laborales.
- La canción central, "La marcha de los voluntarios", la grabó Pathé Records con las voces de Gu Menghe y Yuan Muzhi.
- En 1941 se editó una versión en inglés; la recaudación fue a parar a la resistencia china.
- En 1949, al elegir himno, un comité evaluó 694 propuestas. El tema de la película ya era el favorito del público y solo necesitó el aval de Mao para volverse himno provisional.
- Con los años pasó de solución transitoria a artículo de la Constitución china.
El asunto del himno tiene su miga: cuando la guerra civil terminó y hubo que decidir cuál sonaba en las plazas, el comité (perdón, se cruzó un espasmo burocrático). Lo concreto es que se recibieron 694 partituras y letras, y se terminaron decantando por la que ya estaba en la cabeza de todos, que era justamente la de la película.
El legado cinematográfico (con más tropiezos que aciertos)
El aniversario del film dejó su propia huella en la pantalla grande, aunque no siempre brillante. En 1959, para los diez años de la República Popular, se estrenó "Nie Er", un biopic dedicado al compositor del himno. Cuarenta años después apareció "The National Anthem", una producción que repasaba la historia de la canción y tuvo en taquilla el recibimiento que solemos reservarles a las secuelas innecesarias: frío, distante y pasado por alto.
Para el curioso impenitente, la película original está subida completa en Internet Archive. Eso sí: sin subtítulos en español, así que habrá que conformarse con la mímica de los actores y la música, que es justamente lo que terminó en la Constitución. Una rareza de esas que invitan a repensar cuántas bandas de sonido de películas terminarán algún día en un texto fundamental, y cuántas constituciones deberán reescribirse por culpa de un buen estribillo.
Y ya que estamos en fecha, una recomendación aparte, que viene con firma propia: si lo que va buscando el lector es cine en serio y no piezas de archivo, en Buenos Aires hay todavía salas independientes dando pelea con programación propia, lejos de las superproducciones de temporada. Ahí tiene el consejo, gratis y a la carta.
Cierro como corresponde: si el Septiembre Musical tucumano, con sus décadas de festival y sus glorias del folclore, algún día necesita un himno, le sugiero que se inspire menos en los Rodríguez de la Sierra y más en el guionista Tian Han. Total, ya sabemos cómo termina eso: canción de película, artículo constitucional y prócer de la cultura oficial. Ah, las ironías que se gasta la historia.
Te puede interesar
