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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Después de medio siglo de mutilaciones, "Los demonios" de Ken Russell vuelve completa a las salas con sus 114 minutos definitivos

La versión restaurada en 4K que el director consideraba la única válida llega a España desde el 16 de octubre, con los 89 segundos que la censura británica le había extirpado finalmente restituidos. El crítico Mark Kermode fue el empecinado en devolverle a Russell la integridad de su obra más incómoda.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 2 d
Después de medio siglo de mutilaciones, "Los demonios" de Ken Russell vuelve completa a las salas con sus 114 minutos definitivos

A Russell la película le rompió el corazón varias veces, pero ninguna tanto como cuando le cortaron el filo. El filme que el Vaticano quiso enterrar, que los censores británicos descuartizaron y que en la Argentina apenas se vio en versiones desteñidas vuelve por fin a las salas españolas con sus 114 minutos completos, restaurados en 4K, a partir del 16 de octubre. Es la versión que el director dio por definitiva en 2004, un año antes de empezar a arrastrar los problemas cerebrovasculares que lo dejaron en el molde hasta su muerte en 2011, y que durante más de cinco décadas permaneció oculta bajo las tijeras de la Agencia Británica de Clasificación y de su hermana estadounidense.

De Loudun a la hoguera, y de la hoguera a la pantalla

El punto de partida es un episodio real del siglo XVII: en el convento de las ursulinas de Loudun, un puñado de monjas denunció poseer demonios dentro del cuerpo y el sacerdote Urbain Grandier pagó el pato. Lo quemaron vivo por brujo. Aldous Huxley recogió el caso en la novela Los demonios de Loudun, Ken Russell lo convirtió en una películaicamente incorrecta hasta para los estándares de los setenta, y la maquinaria de la moral pública se puso a trabajar. Hoy la historia se puede volver a contar entera, sin amputaciones.

El crítico cinematográfico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell y se obsesionó con devolverle la integridad al filme, localizó el metraje perdido con ayuda de la filial británica de Warner Bros y de un puñado de archivistas independientes. Lo encontró en un rollo catalogado como C Cut 89: exactamente los 89 segundos que la clasificación británica había extirpado del filme. Con ese retazo y con material que el propio director tenía archivado, se armó el corte de 114 minutos que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres. Recién ahora, más de dos décadas después, llega al circuito comercial español.

  • Versión británica circulante: 111 minutos. Le faltaban tres respecto del corte del director.
  • Versión estadounidense: 108 minutos. Otros seis menos. La diferencia total entre la copia más mutilada y la versión Russell es de apenas seis minutos, pero seis minutos donde vive el corazón del filme.
  • Motivo de los cortes: presión de los organismos de clasificación para conseguir el permiso de exhibición. Secuencias de desnudos, violación explícita de una monja y un exorcismo filmado con la estética de un documental de guerra.
  • En los años setenta, 17 municipios británicos la prohibieron directamente. Donde se exhibió, lo hizo con calificación X, equivalente a nuestra extinta prohibición para menores de 18.
  • Finlandia la mantuvo en el freezer hasta noviembre de 2001. El Vaticano pidió suspender sus proyecciones en el Festival de Venecia y presionó cuanto pudo para que desapareciera de la cartelera europea.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode

Lo que Russell vio en el caso de Loudun

El director siempre insistió en que Los demonios no era una película de posesiones ni de monjas descontroladas: era una película política. Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado, dijo más de una vez. Vista hoy, con el mapa mental que dejó la pandemia de fake news y el avance de los fundamentalismos religiosos en las democracias liberales, la lectura se vuelve todavía más punzante: un Estado que inventa un enemigo, una institución que lo amplifica y un scapegoat al que se quema en la plaza para que el resto duerma tranquilo. Suena conocido, ¿no?

Quien quiera internarse en el cine de Russell sin tener que soportar la misa de réquiem institucional puede hacer dos cosas esta semana. Primero, ver Los demonios en su versión completa, que es lo mínimo que merece una película mutilada durante cincuenta años. Segundo, como contrapeso artesano, darse una vuelta por cualquier sala independiente donde se programe cine argentino de bajo presupuesto: ahí sigue latiendo el mismo pulso de director outsider que Russell sostuvo toda su carrera, el que se hace cargo de los temas que el establishment prefiere no mirar. En un país donde los certámenes oficiales suelen funcionar como el Vaticano de Russell, premiando películas correctas y olvidando las incómodas, un buen cine de pasillo viene bien como desintoxicación.

Y para cerrar: que un filme de 1971 recién ahora pueda verse íntegro en una sala comercial debería servir de recordatorio para el Septiembre Musical tucumano, que cada año nos promete programación de vanguardia y termina repitiendo los mismos cuatro nombres de siempre. Si hasta el Vaticano fue menos efectivo censurando a Russell que el Ente de Cultura tucumano clausurando sus propias ganas de innovar, algo estamos haciendo al revés.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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