Deuda familiar en alza: la mora casi se quintuplica en año y medio y suma cerca de cinco millones de personas en rojo
El indicador saltó del 3,6% al 17,5% entre fines de 2024 y junio de 2026, mientras el monto promedio que cada hogar adeuda se incrementó alrededor de 60% en términos reales. El sistema financiero muestra una foto más moderada, con una mora del 12,8% en financiaciones bancarias a familias.
El nivel de endeudamiento de las familias argentinas atraviesa una escalada sostenida que se acelera con el correr de los meses, al punto de multiplicar por casi cinco veces la proporción de hogares con deudas en situación irregular en apenas un año y medio, según el Mapa de la Deuda elaborado a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central.
Una suba que no se detiene desde 2025
El indicador de mora familiar pasó del 3,6% que marcaba a fines de 2024 al 12,6% de diciembre del año pasado, y trepó hasta el 17,5% en junio de 2026, una trayectoria que muestra un deterioro paulatino y consistente más que un salto aislado. En paralelo, el número de personas alcanzadas resulta elocuente: casi cinco millones tienen alguna deuda en situación irregular, de acuerdo con el relevamiento difundido en las últimas horas.
A ese cuadro se suma otro dato inquietante: el monto promedio que cada persona adeuda se incrementó cerca de 60% en términos reales durante los últimos doce meses, lo que significa que no solo se amplió la cantidad de deudores sino que cada uno enfrenta un compromiso mayor en valores constantes, configurando una combinación de mayor cantidad y mayor profundidad del problema.
- La mora familiar pasó de 3,6% a fines de 2024 a 12,6% en diciembre de 2025 y a 17,5% en junio de 2026.
- Casi cinco millones de personas registran alguna deuda en situación irregular.
- El monto promedio adeudado por cada deudor creció cerca de 60% en términos reales en los últimos doce meses.
- Dentro del sistema financiero, la mora de las financiaciones a familias se ubicó en 12,8% en junio, con suba en préstamos personales y prendarios y leve retroceso en tarjetas de crédito.
Geografía del incumplimiento
El mapa del incumplimiento se concentra con claridad en varios municipios del Gran Buenos Aires, donde la proporción de deudores en situación irregular supera ampliamente la media nacional. Entre los distritos con mayor incidencia aparecen Presidente Perón, Florencio Varela, José C. Paz, San Vicente, Malvinas Argentinas, Moreno, Ezeiza, Marcos Paz, Merlo y Ensenada, en varios de los cuales más de tres de cada diez personas mantienen deudas impagas, un umbral que da cuenta de la profundidad del fenómeno en el cordón más vulnerable del área metropolitana.
El sistema financiero, con otra foto
El reporte del Banco Central correspondiente a junio presenta una fotografía distinta, aunque tampoco ajena al problema, dado que la mora de las financiaciones a familias dentro del sistema financiero se ubicó en 12,8%, con una leve baja de 0,1 punto porcentual respecto de mayo, una mejora marginal que esconde movimientos opuestos según el tipo de crédito: la irregularidad sube dentro de las líneas de préstamos personales y prendarios, mientras retrocede en tarjetas de crédito, un comportamiento que sugiere que las familias recurren a distintos instrumentos para administrar su liquidez en un contexto de ingresos ajustados.
La diferencia entre el 17,5% del Mapa de la Deuda y el 12,8% que reporta la autoridad monetaria no constituye una contradicción, ya que ambos relevamientos miden universos distintos: el primero incorpora un abanico amplio de deudas familiares, mientras que el segundo se circunscribe a las financiaciones otorgadas dentro del sistema bancario regular, por lo que ninguno de los dos registros es más correcto que el otro, sino que simplemente no resultan comparables entre sí.
En lo que respecta a la salud del sistema financiero en su conjunto, las previsiones constituidas por las entidades cubren el 86,6% de la cartera irregular, y al sumar previsiones y capital regulatorio los créditos en situación irregular quedan mayormente respaldados, una señal de que, aun con el deterioro de la mora familiar, las entidades mantienen un colchón razonable para absorber pérdidas potenciales en el corto plazo.
