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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El billete de mil pesos pierde terreno en el bolsillo: en agosto de 2026 apenas cubría 200 gramos de pan o medio litro de nafta súper

La denominación más chica del sistema monetario argentino continúa encabezando el ranking de unidades en circulación, pero su poder de compra frente a alimentos, transporte y combustibles se redujo de manera drástica desde su lanzamiento, en noviembre de 2017. La comparación con la zafra anterior muestra un retroceso adicional mientras ganan terreno los papeles de mayor denominación, en un proceso que refleja tanto la inflación acumulada como los cambios en los hábitos de uso del efectivo.

Por Sebastián AssafEconomía e industria · · hace 27 d
El billete de mil pesos pierde terreno en el bolsillo: en agosto de 2026 apenas cubría 200 gramos de pan o medio litro de nafta súper

El escenario que describe la evolución reciente del efectivo en la Argentina admite una lectura que combina pérdida de poder adquisitivo, recomposición del parque de billetes y cambios en la operatoria cotidiana de los hogares. La denominación de mil pesos, lanzada el 30 de noviembre de 2017, constituyó durante años la unidad de referencia para transacciones menores y, sin embargo, hacia agosto de 2026 su alcance real se había comprimido de manera notoria frente a los bienes y servicios más sensibles para el consumo de los hogares.

Alimentos y transporte: el termómetro del retroceso

Las cifras disponibles permiten dimensionar esa pérdida con precisión. En diciembre de 2017, un billete de mil pesos permitía adquirir 24,66 kilos de pan francés tipo flauta, mientras que en agosto de 2026 la misma suma alcanzaba apenas para 0,20 kilos, equivalentes a 200 gramos. La harina de trigo común 000 muestra un recorrido similar: pasó de 90,66 kilos al cierre de 2017 a 0,94 kilos en el último mes de la serie. En el caso del arroz blanco simple, la capacidad de compra se redujo de 45,25 kilos a 0,54 kilos.

El retroceso también se observa en las carnes. El asado, uno de los cortes de mayor presencia en la mesa argentina, pasó de 7,55 kilos por cada mil pesos a apenas 0,06 kilos, en tanto que el pollo entero descendió de 25,23 kilos a 0,21 kilos. Son magnitudes que ilustran, en términos reales, la profundidad del ajuste del poder de compra de la denominación más chica del sistema monetario.

Fuera del rubro alimentario, los datos ofrecen una perspectiva complementaria. En diciembre de 2017, mil pesos equivalían a 166,7 boletos de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que en agosto de 2026 alcanzaban para 1,2 pasajes. La nafta súper, otro indicador habitual de la pérdida de capacidad adquisitiva, pasó de 44,13 litros a 0,49 litros, es decir, menos de medio litro por cada billete de la denominación más chica.

  • Pan francés tipo flauta: de 24,66 kilos a 0,20 kilos por cada $1.000 entre diciembre de 2017 y agosto de 2026.
  • Harina de trigo común 000: de 90,66 kilos a 0,94 kilos en el mismo período.
  • Arroz blanco simple: de 45,25 kilos a 0,54 kilos.
  • Asado: de 7,55 kilos a 0,06 kilos.
  • Pollo entero: de 25,23 kilos a 0,21 kilos.
  • Boleto de colectivo en el AMBA: de 166,7 pasajes a 1,2.
  • Nafta súper: de 44,13 litros a 0,49 litros.

Cambio en el mapa del efectivo

La pérdida de poder de compra de los billetes de mil pesos coincidió con una transformación en la composición del efectivo. La cantidad de unidades de esa denominación alcanzó su máximo en julio de 2024, cuando se encontraban en circulación 6.212 millones de billetes, y desde agosto de ese año comenzó un descenso que llevó el stock a 1.203,9 millones en agosto de 2026. La caída no implica, por sí misma, una reducción del dinero en circulación, ya que las denominaciones mayores compensaron la merma: en el mismo mes de 2026 había 947,1 millones de billetes de diez mil pesos y 816,7 millones de veinte mil pesos, estos últimos incorporados al sistema a partir de noviembre de 2024.

Aun con ese retroceso, el de mil pesos continúa encabezando el ranking de unidades en circulación, aunque su presencia efectiva tienda a reducirse a medida que avanzan los procesos de ajuste inflacionario y que los billetes de mayor denominación absorben porciones crecientes del flujo de pagos en efectivo. Sebastián Assaf,Economía e industria,señala que el dato que habrá que seguir la semana que viene es la evolución del stock de billetes de veinte mil pesos y su relación con el total del efectivo en circulación, en un contexto en el que la dinámica de denominaciones suele anticipar los movimientos del consumo.

SA
Sebastián AssafEconomía e industria

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