El calor empuja al turista hacia el norte de Europa y tensiona a los destinos que lo reciben
El verano boreal de 2026 fue el tercero más cálido jamás registrado en el continente y el más caluroso en Europa occidental, con marcas que superaron los 38 grados en regiones amplias y obligaron a una parte de los viajeros a recalcular sus planes hacia latitudes más frescas
La temperatura media de Europa durante el verano de 2026 alcanzó los 21,5 grados, 2,5 grados por encima del promedio histórico comprendido entre 1991 y 2020 y por encima de la marca anterior, que databa de 2003. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus y el Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus consignaron que el 52 por ciento del continente enfrentó condiciones de estrés térmico muy fuerte, una categoría en la que la temperatura percibida iguala o supera los 38 grados y representa riesgos concretos para la salud humana.
La persistencia del calor fue, además, llamativa. Entre mayo y septiembre se registraron 17 días en los que al menos el 60 por ciento de Europa occidental superó los 30 grados, cuando en el verano de 2003 ese umbral se había alcanzado durante 11 días y en 2025 durante apenas siete. La conjunción de picos más altos y de una frecuencia inédita configuró un escenario inédito para la industria turística del continente.
Un corrimiento hacia el norte
Frente a esas condiciones, una proporción creciente de los turistas optó por los llamados destinos frescos o coolcations. La Comisión Europea de Viajes reportó un aumento del 10 por ciento en el número de visitantes a Europa del Norte entre abril y junio de 2026 respecto del mismo período del año anterior, en una región que comprende Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Noruega, Suecia y el Reino Unido.
- Escocia registró un crecimiento del 15 por ciento en reservas aéreas hacia sus destinos en un período de seis semanas que terminó a mediados de julio, en comparación con el mismo lapso de 2025.
- En paralelo, las reservas hacia Londres cayeron durante la misma temporada.
- Una agencia de viajes detectó además un alza del 74 por ciento en búsquedas de destinos frescos respecto del año anterior.
- Noruega también mostró un incremento: las noches reservadas por visitantes internacionales en hoteles subieron un 3,2 por ciento entre mayo y julio de 2026 frente al mismo período de 2025.
El precio local de recibir más visitantes
El mayor flujo de visitantes comenzó a dejar huella sobre los destinos receptores. En las Tierras Altas de Escocia, el 32 por ciento de los residentes consideró en 2025 que el turismo ejercía demasiada presión sobre su zona, mientras que en las islas Orcadas esa proporción trepó al 48 por ciento, contra apenas un 8 por ciento para el conjunto del país. Edimburgo, por su parte, aplicó una tasa turística del 5 por ciento sobre las primeras cinco noches de alojamiento con el objetivo de financiar infraestructura y vivienda.
Noruega, por su parte, avanzó con un impuesto de hasta el 3 por ciento sobre el alojamiento, una medida que se inscribe en la misma lógica de administrar el crecimiento sin sacrificar la capacidad local de prestación de servicios. El cuadro general muestra que el desplazamiento de los flujos turísticos como consecuencia del calor extremo dejó de ser una anécdota estacional para convertirse en un factor de política pública en los países del norte europeo.
