El chequeo que muchos patean: por qué sirve aunque el cuerpo no avise
La presión, la sangre y las vacunas entran en la lista. Especialistas insisten en no esperar a sentir algo para pisar el consultorio.
"Yo estoy bárbaro, ¿para qué voy a ir al médico?". La frase la escuché esta semana en la parada del 115, en Caballito, mientras un vecino le explicaba a otro por qué lleva años sin pisar un consultorio. Es la misma respuesta que repiten miles de porteños y que preocupa a los equipos de salud.
Sentirse sin molestias no es un certificado de buena salud. Hay condiciones como la hipertensión arterial o valores alterados en sangre que avanzan durante años sin dar señales evidentes. Los controles periódicos existen para cazar esos factores antes de que se conviertan en un problema mayor.
Qué miran los médicos en una visita preventiva
En una consulta de atención primaria se relevan peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria. También se revisan ojos, oídos, piel y mucosas. Con esos datos, el profesional decide qué estudios pedir según la edad, el sexo y el historial de cada paciente.
- Análisis de sangre: controlan riñón, hígado, glucosa, colesterol, anemia y marcadores inflamatorios.
- Detección de cáncer colorrectal entre los 45 y los 75 años, con colonoscopia cada diez años como una de las opciones.
- Chequeos anuales a partir de los 40, incluso sin síntomas.
- Esquemas especiales durante el embarazo para detectar preeclampsia, diabetes gestacional o problemas de crecimiento fetal.
- Ajuste de la frecuencia según antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes o ciertos cánceres.
“Los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah
Entre los 20 y los 30, una persona sana puede estirar el chequeo a cada tres años. Desde los 40, la recomendación más firme pasa a ser anual. La frecuencia cambia si hay diabetes, hipertensión o si en la familia directa hubo cardiopatías o cánceres tempranos: en esos casos, empezar antes y repetir más seguido puede hacer la diferencia.
Les pido algo concreto: este mes, saquen turno para un control general. No esperen a que el cuerpo avise. A veces, la visita al médico a tiempo es la que sostiene los años que vienen.
