El chino de Shanghái vuelve a ser tierra hostil: Alcaraz se despidió rápido y Zverev ya es el uno
El belga Zizou Bergs lo eliminó en la tercera ronda del Masters 1000 y, sin el español en el cuadro, el alemán se aseguró matemáticamente el primer puesto del ranking ATP. El murciano cerró una semana para el olvido y llega con dudas a París y Turín.
El cemento oriental le sigue sentando mal a Carlos Alcaraz. El español se despidió temprano del Masters 1000 de Shanghái, cayó en la tercera ronda ante el belga Zizou Bergs por 7-5 y 7-6(4), y se quedó sin chances de pelear el número uno del ranking en el cierre de la temporada. Atrás quedó la imagen del campeón en Tokio: en China volvió a aparecer el Alcaraz incómodo, el que se pelea con la pelota y con el torneo.
Bergs fue un rival entero de principio a fin. Sustentó un nivel alto durante los dos sets, le rompió el servicio en los momentos clave del primero y volvió a mostrar temple en el tie-break del segundo, donde se quedó con el parcial por 7-6(4). El belga no le dio respiro al murciano y se llevó una victoria que, por la claridad del resultado, sonó a sorpresa en el circuito.
Un clásico pendiente
Shanghái es una cuenta vieja para Alcaraz. Ya lo había sido en ediciones anteriores y la de este año no hizo más que confirmarlo. El propio jugador se quejó durante el partido por el estado de las pelotas, un reclamo que dejó ver a un Alcaraz visiblemente molesto, sin encontrarle la vuelta al encuentro. Ni el ritmo que traía desde Japón le alcanzó para sostenerlo en China.
Pedro, un hincha del tenis que sigue el circuito desde hace más de veinte años, lo define en dos líneas antes de meterse en la radio: "Cuando Alcaraz se queja de las pelotas es porque algo no le salió. Hoy no fue el día. Bergs le ganó con la cabeza y con la muñeca". Una sensación que se repitió en las tribunas y en las redes.
Zverev, el dueño del 2026
Con Alcaraz afuera del cuadro, Alexander Zverev tenía el camino servido. El alemán se aseguró matemáticamente el primer puesto del ranking ATP a falta de los últimos torneos del año. A sus 29 años, alcanza un logro que se le había escapado en más de una década como profesional y lo hace después de la mejor temporada de su carrera.
- Ganó Roland Garros y el US Open, sus dos primeros Grand Slams.
- Cortó el dominio de Alcaraz y Sinner en los Majors de las dos temporadas anteriores.
- Se afianzó en el circuito con una temporada regular y sin lesiones de gravedad.
- Apunta a ratificar el número uno en 2027, con la mira puesta en Wimbledon y los Masters.
- En lo inmediato, encara el Masters 1000 de París y las ATP Finals de Turín como prochainsos pasos para sostener la cima.
El contraste es elocuente. Mientras Zverev cierra el año en lo más alto y con dos Grand Slams bajo el brazo, Alcaraz y Jannik Sinner llegan al tramo final condicionados por lesiones. El murciano deberá recomponer su juego antes de París y, sobre todo, antes de las Finales de Turín, la cita que cierra el calendario y donde se juega buena parte de la próxima temporada.
Alcaraz tiene tiempo y talento de sobra para rearmarse. Pero este 2026 le dejó una enseñanza clara: cuando el ranking se define en cemento rápido, cualquier distracción se paga caro. Shanghái volvió a ser la prueba. Zverev, mientras tanto, ya acaricia la posición de privilegio y se perfila como el rival a batir en 2027.
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