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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El coloso de 67 metros que la Revolución no quiso pero que el cielo de México terminó adoptando

De palacio inconcluso a mausoleo, mirador y museo: la historia del Monumento a la Revolución en la Plaza de la República y cómo recorrerlo de la cimentación a la cúpula.

Por Lorena RasjidoTurismo y ambiente · · hace 22 h
El coloso de 67 metros que la Revolución no quiso pero que el cielo de México terminó adoptando

En el corazón de la Ciudad de México se alza una mole de acero y cantera que el visitante difícilmente pasa por alto. Ubicado en la Plaza de la República, el Monumento a la Revolución alcanza los 67 metros de altura y está reconocido como el arco triunfal más alto del mundo, una escala que lo coloca por encima de sus pares europeos y lo convierte en referencia obligada del paisaje urbano capitalino.

El edificio, sin embargo, no fue concebido como monumento. Su esqueleto corresponde al Palacio Legislativo Federal cuya primera piedra se colocó en septiembre de 1910, en vísperas del estallido de la Revolución Mexicana. Las obras quedaron suspendidas en 1912 cuando el conflicto obligó a redirigir recursos, dejando durante más de dos décadas una estructura abandonada en el centro de la ciudad. Habría que esperar hasta el período 1933-1938 para que el arquitecto Carlos Obregón Santacilia reconvirtiera el proyecto en cívico, conservando la gran cúpula y los cuatro pilares originales, sumando una estética art déco y encargando al escultor Oliverio Martínez los grupos que hoy coronan cada columna, dedicados respectivamente a la Independencia, las Leyes de Reforma, las Leyes Agrarias y las Leyes Obreras.

Tres niveles para un mismo viaje

  • Museo Nacional de la Revolución, en planta baja, inaugurado en 1986, con ocho salas permanentes y una temporal que recorren el período 1857-1920 mediante documentos, fotografías, banderas e insignias.
  • Recorridos subterráneos hasta los sectores de cimentación del palacio inconcluso, donde es posible ver los cimientos originales del proyecto de 1910.
  • Elevador panorámico hasta el mirador, situado a 65,7 metros, con vista de 360 grados sobre la Ciudad de México y las Sierras que la circundan.

Además de su función simbólica y turística, el recinto cumple un rol de mausoleo: en sus criptas descansan los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Francisco Pancho Villa y Lázaro Cárdenas, figuras centrales del proceso revolucionario que, de manera paradójica, acabó dándole sentido al edificio que la propia Revolución había dejado sin destino.

Para llegar, la dirección es Plaza de la República sin número, alcaldía Cuauhtémoc, a pocos metros del Paseo de la Reforma y con bajada directa desde la estación Revolución del Metro. Conviene planificar la visita con calzado cómodo y algo de abrigo ligero, ya que el mirador queda expuesto al viento y la temperatura varía varios grados respecto del nivel de la calle. Quienes busquen una experiencia completa deberían reservar al menos medio día: la combinación de museo, cimentación y mirador exige tiempo, pero devuelve una lectura poco habitual de la historia mexicana desde un único edificio.

LR
Lorena RasjidoTurismo y ambiente

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