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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El complejo textil atraviesa su peor momento en cuatro décadas: producción a la baja, fábricas semivacías y miles de puestos de trabajo en la calle

Entre enero y julio de 2026 la actividad se desplomó 22,6%, casi nueve veces más que el promedio industrial; desde diciembre de 2023 se perdieron más de 28.000 empleos y cerraron 770 establecimientos, mientras las empresas operan a menos de la mitad de su capacidad

Por Hugo BarrionuevoCampo y producción · · hace 7 d
El complejo textil atraviesa su peor momento en cuatro décadas: producción a la baja, fábricas semivacías y miles de puestos de trabajo en la calle

La industria textil argentina atraviesa uno de los peores tramos de su historia reciente, con caídas de producción que multiplican por casi nueve el retroceso del promedio manufacturero y una sangría de puestos de trabajo que no encuentra freno. De acuerdo con los datos difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas, en los primeros siete meses de 2026 la actividad del sector retrocedió 22,6% en comparación con el mismo período del año anterior, una magnitud que pone en perspectiva la profundidad de la crisis y que, según los propios empresarios, no tiene parangón con las turbulencias vividas en las últimas cuatro décadas, incluidas las hiperinflaciones de los años ochenta y noventa y el impacto de la pandemia de coronavirus.

El cuadro de situación se completa con indicadores que dan cuenta de un sector que funciona a media máquina. En julio, la capacidad instalada de las fábricas textiles se utilizó apenas al 45,3%, casi trece puntos por debajo del promedio del resto de la industria manufacturera, que se ubicó en 58,2%. Desde 2024, el aprovechamiento de la capacidad instalada se mantiene en una franja que oscila entre el 30% y el 50%, cuando en 2023 ese rango se ubicaba entre el 50% y el 60%, lo que refleja un deterioro estructural que excede los ciclos habituales de la actividad.

Los segmentos más golpeados y la dinámica mensual

Dentro del complejo, el segmento de tejidos y acabados es el más afectado, con una caída acumulada de 35,1% en los primeros siete meses del año. El retroceso no se distribuye de manera uniforme a lo largo del tiempo, sino que se profundiza: solo en julio la producción textil cayó 13% frente al mismo mes de 2025, una señal de que la contracción, lejos de estabilizarse, continúa agudizándose y compromete la viabilidad de un número creciente de establecimientos.

  • Producción acumulada enero-julio 2026: -22,6% interanual
  • Caída de julio 2026: -13% frente a julio 2025
  • Tejidos y acabados: -35,1% acumulado en el año
  • Capacidad instalada del sector en julio: 45,3% (12,9 puntos debajo del promedio industrial)
  • Empleo formal del complejo textil, confección, cuero y calzado en junio: 92.531 puestos
  • Pérdida de empleos desde diciembre de 2023: 28.322
  • Establecimientos cerrados desde diciembre de 2023: 770 (67% en los últimos doce meses)

Empleo y cierre de fábricas: el rostro social de la crisis

El impacto sobre el trabajo formal resulta proporcional a la magnitud de la caída productiva. En junio se contabilizaron 92.531 puestos registrados en el complejo textil, confección, cuero y calzado, lo que implica una pérdida de 1.284 trabajadores respecto de mayo y de 16.536 en la comparación interanual con junio de 2025. Desde diciembre de 2023, el saldo neto es de 28.322 empleos destruidos. El sector explica alrededor del 50% de los puestos que la industria pierde cada mes, pese a representar apenas el 8,4% del empleo industrial total, una concentración del deterioro que da cuenta de la centralidad del rubro en la crisis fabril.

La destrucción de puestos se refleja también en la radiografía de los establecimientos. En junio operaban 4.282 unidades entre textiles y confección, 517 menos que un año atrás. Desde diciembre de 2023 cerraron 770 locales, y dos de cada tres de esos cierres se concretaron en los últimos doce meses, lo que confirma la aceleración del proceso de salida de empresas del mercado en el tramo más reciente.

“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil. En todas esas, se salió adelante en corto tiempo. En este momento no aparece, y mientras el consumo siga cayendo, vemos que no se va a recuperar.”Ricardo Kuchikian, titular de Cocot Dufour

La descripción del escenario realizada por Kuchikian, al frente de una empresa de larga trayectoria en el rubro, pone el foco en la variable que los empresarios identifican como la clave de la crisis: la retracción del consumo interno. A diferencia de lo ocurrido en otras etapas de inestabilidad, donde la recuperación del poder adquisitivo y de la demanda llegaba en el corto plazo, en el ciclo actual la respuesta no aparece y el horizonte de las firmas se acota. El propio empresario reconoce los límites de los ajustes internos para compensar la caída de ventas y advierte que, cuando el consumo se retrae de manera sostenida, el margen de maniobra de las compañías se reduce hasta dejar a muchas de ellas sin posibilidad de sostener la operación, en un escenario que los propios protagonistas describen como el peor desde la fundación de las empresas que todavía permanecen en pie.

HB
Hugo BarrionuevoCampo y producción

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