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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Coyote se sube a los tribunales y se alía con Will Forte en una película que se empecina en querer volar

La nueva entrega de los Looney Tunes mezcla animación con actores reales, se mete con el cine de juicios y estira a más de 90 minutos la lógica del coyote que siempre vuelve a intentarlo. Acá, todo lo que hay que saber antes de sentarse en la butaca con pochoclo.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 24 d
El Coyote se sube a los tribunales y se alía con Will Forte en una película que se empecina en querer volar

"El Coyote quiere hacer justicia". Con esa frase, casi a modo de presentación oficial, arranca la conversación en cualquier estreno en el que aparezca la sombra amarilla del perseguidor más gloriosamente derrotado de la historia de la animación. Y esa misma idea ordena la propuesta de Coyote vs. Acme, la película que pone al clásico personaje de los Looney Tunes en el centro de una historia con Will Forte como partenaire humano, mezcla de animación y carne y hueso, y con una duración que supera los 90 minutos.

El Coyote comparte el centro de la historia con un personaje humano interpretado por Will Forte en Coyote vs. Acme. La película combina animación con actores reales, se mete de lleno en una búsqueda de justicia y apela a recursos del cine de juicios, sin abandonar el humor físico que identifica a los Looney Tunes desde hace décadas.

Dos protagonistas, un mismo quilombo

La relación entre el Coyote y el personaje de Forte organiza el relato. Aunque cada uno se maneja con reglas distintas, sus conflictos se tocan más de lo que parece a primera vista. Esa cercanía es la que permite construir el vínculo entre el dibujo animado y el humano a lo largo del film, con la perseverancia como uno de los grandes temas que los conectan. La idea es simple pero efectiva: el que se cae, se levanta, se vuelve a caer y se vuelve a levantar. Aunque a veces ya no le queden ni las plumas.

  • El Coyote vuelve a intentarlo: la rutina de diseñar trampas, comprar artilugios y fracasar una y otra vez se traduce acá en un recorrido más largo, con golpes, caídas y desafíos a la ley de gravedad.
  • La búsqueda de justicia como motor: la trama incorpora el cine de juicios y pone al Coyote del lado de quien reclama, no del que ejecuta la venganza inmediata.
  • El choque entre dos mundos: animación y actores reales conviven como ya pasó en Space Jam y en Looney Tunes: De nuevo en acción, con los humanos en el centro del conflicto y los dibujos aportando caos.
  • Perseverancia como tema común: los intentos fallidos dejan de ser sólo gag y pasan a contar algo sobre el protagonista y su decisión de seguir adelante.

Para el Coyote, volver a intentarlo es parte del negocio. En sus cortos, el objetivo siempre fue el mismo: atrapar al Correcaminos. Para eso diseñaba estrategias, probaba artefactos de la marca Acme y se topaba con mecanismos que fallaban en el peor momento o con imprevistos que desarmaban todo el plan. Cada intento convive con un desenlace adverso, y eso, lejos de ser un defecto, es la gracia que sostiene al personaje.

Coyote vs. Acme toma esa dinámica y la estira a formato de largo. Las caídas, los golpes y las situaciones que desafían cualquier ley de la física siguen formando parte del repertorio, pero ahora también sirven para empujar el recorrido del protagonista y su decisión de seguir peleando. Es el mismo truco de siempre, pero con más minutos para desarrollarlo. Y, se sabe, cuando un Coyote tiene más minutos, tiene más tiempo para comprar que explotan, plataformas que se desarman y piedras que caen antes de tiempo.

La fórmula de mezclar dibujitos y gente de verdad

La convivencia entre personajes animados y personas tiene antecedentes claros en la filmografía de los Looney Tunes. Space Jam juntó a los dibujos con Michael Jordan en una cancha de básquet, mientras que Looney Tunes: De nuevo en acción también recurrió a esa combinación con humanos en el centro del conflicto y los personajes animados aportando situaciones de caos y humor. La nueva propuesta ubica al Coyote en el eje de una historia compartida con el personaje de Forte y estira una fórmula que durante años se desarrolló en cortos de pocos minutos: un plan, sus obstáculos y la insistencia después de cada derrota.

Dicho todo esto, y aunque el material promocional insiste en que la Justicia llega para todos, hasta para los coyotes que firman cheques sin fondo en casas de artilugios, el Septiembre Musical que se viene ya tiene competencia. Cualquier noche del festival que termine con alguien llorando por un vals podría escucharse, del fondo de la sala, un "bip bip" burlándose del programa oficial. Y la verdad, después de tantos años de ver al Coyote caer por el cañón, uno empieza a pensar que el verdadero empecinado no es él: es el público que sigue volviendo a pagar la entrada esperando que esta vez, sí, esta vez, la trampa funcione.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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