El jardín pide guerra contra las plagas, y el placard de la cocina puede dar las armas
Con la primavera, los hongos se disparan; con el calor del verano, llegan los insectos. El INTA empuja recetas caseras con ortiga, ajo y cáscaras para defender la huerta sin químicos. Acá, el paso a paso y los trucos que nadie cuenta.
"Mirá cómo tengo el jazmín: lleno de pulgones y con las hojas pegoteadas". La frase la suelta Marta en la puerta de su casa de Parque Chas, mientras acomoda una bolsa con tomates de la verdulería. La primavera le complicó la vida a más de uno, y la pregunta que vuelve en cada reunión de consorcio es la misma: ¿qué le echo al jardín sin envenenar a los chicos ni al perro?
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria viene respondiendo eso desde hace años con una batería de preparados caseros. No son milagrosos, pero bien usados bajan la presión de plagas a un nivel tolerable. Sirven sobre todo para prevenir y para actuar en los primeros indicios de ataque, antes de que el problema se vuelva una pesadilla.
Por qué el jardín se complica en cada estación
La llegada del calor y la humedad de octubre y noviembre es tierra fértil para los hongos, esos que manchan las hojas y pudren los tallos. Después, en diciembre y enero, el ambiente se seca y aparecen los insectos y los ácaros, que además encuentran fruta fresca para alimentarse. En el medio, el vecino de al lado riega de noche, el de enfrente poda tarde y las plagas campan a sus anchas.
Tres reglas antes de empezar a mezclar
- Usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica. Los metálicos sueltan partículas que terminan intoxicando la planta.
- Preparar los macerados en un lugar ventilado y sin sol directo. La fermentación genera olores fuertes y, si pega el sol, se cortan.
- Colar bien antes de pulverizar. Un resto de cáscara o de hoja seca tapona la boquilla del rociador y arruina la tarde.
Las recetas que recomienda el INTA
- Purín de ortiga: un kilo de ortiga fresca, o entre 100 y 200 gramos si está seca, en diez litros de agua. Se deja fermentar a la sombra entre 7 y 12 días, revolviendo a diario hasta que se corten las burbujas. Se diluye en la misma cantidad de agua antes de pulverizar. Sirve contra pulgones y hongos, y de paso fertiliza el suelo. Conviene manipularla con guantes, que la ortiga no perdona.
- Macerado de ajo con alcohol: una cabeza entera licuada, medio litro de agua y medio litro de alcohol. Reposa una semana en la heladera, se filtra y se diluyen 100 mililitros por litro de agua, con unas gotas de jabón blanco neutro para que se pegue a la hoja. Ataca ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
- Cáscara de naranja: se hierve la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos. Va contra pulgones y cochinillas.
- Cebolla en agua: dos o tres cebollas medianas en agua hirviente, dejándolas hasta 48 horas. Sirve para pulgones y hongos.
- Infusión de ruda y salvia: en partes iguales, sin fermentar. Para pulgones, sobre todo en rosales.
Marta escucha la lista y asiente. Vive a dos cuadras de la estación del subte B, toma el colectivo 39 hasta el rosedal y ya se imagina preparando el purín en el balcón. Antes de que se vaya, le dejo un pedido concreto: que pruebe con una sola planta antes de tirar el preparado por todo el jardín, que se fije si a los tres días hay diferencia, y que anote qué usó y cuánto diluyó. Si la receta funciona, el dato se contagia vecino por vecino, y eso vale más que cualquier producto de góndola.
