El nuevo mouse de Logitech se gasta el adjetivo "competitivo" en propagandas: promete hasta 135 horas de batería y clics hápticos que vibran a pedido
El PRO X3 Superstrike reemplaza los interruptores clásicos por un sensor inductivo con vibración regulable. Pesa 59 gramos, va por USB-C o inalámbrico, y se administra desde el software Logitech G HUB. La autonomía declarada supera por lejos a su antecesor, aunque la tasa de sondeo al tope exige una PC que muchos todavía no tienen en el escritorio.
En la presentación oficial del PRO X3 Superstrike, los voceros de Logitech repitieron hasta el hartazgo que se trata de un mouse "pensado para esports". La frase, claro, hay que tomarla con pinzas: en la Argentina de 2026, donde los certámenes de Counter-Strike 2 se ganan o se pierden más por la conexión de fibra que por el periférico, la promesa de "haptic clicks ajustables" suena más a eslogan de góndola que a ventaja concreta. Aun así, el equipo trae algunas cifras que vale la pena repasar.
La estrella es el sistema HITS, no los DPI
Lo distintivo del PRO X3 Superstrike es que abandona los microinterruptores mecánicos y ópticos por un esquema inductivo bautizado HITS. En la práctica, el botón deja de ser un switch binario y pasa a comportarse como un sensor que se puede calibrar: desde el programa G HUB, disponible para PC y Mac, se modifica el punto exacto en que se registra la pulsación, la distancia de Rapid Trigger para reiniciarla y la intensidad de la vibración, con seis niveles a elección. La marca asegura que esa devolución táctil configurable ayuda a sentir cuándo se concretó el clic en medio de una partida apretada.
- Activación regulable por software, sin necesidad de cambiar piezas físicas.
- Seis niveles de vibración háptica modificables en caliente.
- Modo de memoria interna: guarda perfiles y se usan sin abrir el G HUB.
- Compatibilidad con la alfombrilla POWERPLAY para carga inalámbrica.
Sensor, batería y conectividad: los números que sí importan
El sensor HERO 2 llega a los 44.000 DPI, una cifra que, como viene siendo habitual en la industria, sirve más para la góndola que para el frag promedio. Más interesante es la autonomía: la marca promete hasta 135 horas de uso, unas 45 horas más que el PRO X2. El equipo puede conectarse por cable USB-C o de forma inalámbrica mediante LIGHTSPEED, y presume una tasa de sondeo de 8000 Hz. Atención acá: para exprimir ese máximo hace falta un procesador moderno y un monitor de 240 Hz o más. Si tu PC tiene más de cuatro años, vas a estar pagando por una función que no vas a notar.
El resto del paquete es el esperado en esta línea: carcasa simétrica sin perforaciones, 59 gramos de balanza, cintas opcionales en el estuche y patas que, prometen, deslizan tanto sobre tela como sobre vidrio. No hay RGB, no hay botones laterales para macros ni rueda libre. La decisión es coherente con el público al que apunta: el que se sienta a tirar headshots en Valorant o Apex Legends, no el que quiere tener la mesa iluminada como una disco.
Mientras tanto, en los certámenes argentinos de septiembre y en el circuito local de shooters, la conversación sigue girando alrededor de la latencia del servidor y de la calidad del router más que del último mouse de Logitech. Si querés ver un periférico realmente pensado para la escena nacional, todavía vale más pegarle una vuelta por las competencias barriales, donde los muchachos ajustan el clic a la antigua: con cinta y un destornillador. Lo del HITS háptico, por ahora, se disfruta más en el prospecto que en el mano a mano con el enemigo.
