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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El trabajo por cuenta propia sin registro paga menos de la mitad que el formal y sostiene a más de un cuarto de los ocupados

Un relevamiento del Instituto Universitario CIAS muestra que los independientes informales cobraron en promedio $541.000 mensuales en el primer trimestre, frente a $1.391.000 de quienes están registrados. Comercio, construcción y servicios personales concentran la mayor parte de esas ocupaciones.

Por Hugo BarrionuevoCampo y producción · · hace 20 d
El trabajo por cuenta propia sin registro paga menos de la mitad que el formal y sostiene a más de un cuarto de los ocupados

El ingreso promedio de los trabajadores por cuenta propia que se desempeñan en la informalidad alcanzó los $541.000 mensuales durante el primer trimestre de 2026, según los datos difundidos por el Instituto Universitario CIAS, una cifra que pone de manifiesto la distancia persistente entre quienes trabajan por su cuenta con y sin registro en la economía argentina.

La mediana, es decir el valor que divide al grupo en dos mitades, se ubicó en $400.000, lo que implica que la mitad de los cuentapropistas informales obtuvo ingresos iguales o inferiores a ese monto. La comparación con los formales resulta elocuente: quienes están registrados percibieron un promedio de $1.391.000 mensuales, más del doble. Si se contempla al conjunto de las personas ocupadas, sin distinguir la modalidad, el ingreso medio fue de $1.104.000.

La brecha también se observa al medir el pago por hora trabajada. Entre los independientes informales el valor horario promedio ascendió a $4.435, mientras que entre los formales llegó a $9.154, una diferencia de más del doble que refleja no solo la falta de aportes y contribuciones sino también condiciones de inserción más precarias. En paralelo, las horas dedicadas a la actividad muestran otro costado del fenómeno: los informales trabajaron en promedio 30,5 horas semanales, contra 38 horas de los formales.

Ingresos por debajo de la canasta básica

El relevamiento del CIAS agrega que el 29 por ciento de los cuentapropistas informales declaró tener menos horas de trabajo de las que deseaba, un indicador de subocupación que golpea con más fuerza a este segmento. A su vez, el 55 por ciento obtuvo ingresos inferiores al valor de una canasta básica para un adulto, lo que ubica a más de la mitad de ese colectivo por debajo de la línea de pobreza considerada en términos individuales.

  • Comercio: 635.000 personas, el 30 por ciento del total, con presencia de almacenes, kioscos, puestos en ferias y ventas por internet.
  • Construcción de pequeña escala: 402.000 personas, el 19 por ciento, dedicada a arreglos, refacciones y changas en viviendas.
  • Servicios personales: 354.000 personas, el 17 por ciento, en peluquería, jardinería, estética y cuidado de personas.
  • Otros rubros: reparaciones, producción artesanal, transporte de pasajeros y preparación de comida completan el espectro.

Las condiciones de trabajo de estos ocupados suelen ser limitadas en materia de infraestructura. El 76 por ciento no cuenta con un local propio para desarrollar su tarea y el 22 por ciento carece tanto de local como de máquinas y vehículo, lo que los obliga a operar desde el domicilio o en la vía pública con herramientas básicas.

“Es un cuentapropismo de necesidad, asociado a la búsqueda de ingresos ante la falta de otras opciones laborales.”Santiago Poy, vicerrector del Instituto Universitario CIAS

La dimensión del fenómeno se aprecia al observar su peso en el mercado laboral. En el segundo trimestre de 2026, el conjunto de los trabajadores independientes representó el 25,5 por ciento de los ocupados, 1,8 puntos porcentuales más que un año antes, un incremento que equivale a unas 307.000 personas incorporadas a esta modalidad en los últimos doce meses, de acuerdo con la información relevada.

HB
Hugo BarrionuevoCampo y producción

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