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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El último viaje de Lucas Vignale: llega a Buenos Aires la película que nunca pudo volver a presentar

El tren fluvial, de Toto Ferro y el director que murió en un choque de helicópteros en Río de Janeiro, se proyecta desde el 8 de octubre en la Lugones y desde el 10 en el Malba. Una road movie indie con un nene de nueve años que se escapa para conocer la ciudad.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 18 d
El último viaje de Lucas Vignale: llega a Buenos Aires la película que nunca pudo volver a presentar

“Mantener vivo algo de lo que fue”, dijo Toto Ferro cuando le preguntaron por qué seguía empujando la película después de la muerte de Lucas Vignale. La frase, pronunciada en la previa del estreno porteño de El tren fluvial, suena a epitafio y a declaración de principios al mismo tiempo: es la manera que encontró el actor y ahora director debutante de procesar la ausencia de su socio, fallecido el 14 de junio en un choque de dos helicópteros en Río de Janeiro, a los 28 años, después de haber presentado juntos el film en Nueva York.

Una premiere escalonada en dos salas

La película se exhibirá desde el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones y desde el 10 en el Malba, tras un recorrido que incluyó la sección Perspectives de la Berlinale, el Festival Internacional de Cine de Uruguay, New Directors/New Films (MoMA y Film at Lincoln Center) y la competencia internacional del BAFICI, donde se llevó una mención especial de FEISAL. Después pasó por Horizontes Latinos en San Sebastián. La carrera internacional es robusta para un primer largo, y deja a la producción en una posición incómoda: la de competir mano a mano con títulos que llegan con maquinaria de distribución y pochoclo de festival, algo que la programación oficial porteña suele castigar con funciones a horarios imposibles y dos salas por semana.

La historia sigue a Milo, un nene de nueve años que baila malambo y carga con las expectativas familiares de transformarse en bailarín profesional. Pero él quiere otra cosa: subirse a un tren y conocer Buenos Aires, una ciudad que solo conoce a través del cine. La decisión es drástica: viaja solo. Es un argumento clásico de coming of age road movie, pero los directores lo condimentan con algo que la programación del cine argentino suele esquivar: el tono indie, el rodaje en hoteles compartidos donde se charlan las escenas a la noche y se vuelve a escribir la historia con lo que pasó durante el día.

Un protagonista encontrado en Madariaga

El Milo de la ficción es Milo Barría, a quien Ferro y Vignale conocieron en General Madariaga mientras trabajaban en otro proyecto. Tenía ocho años y bailaba malambo. El chico les acercó la idea del tren, y del cruce entre ese dato biográfico y el libreto salió el personaje. Completan el elenco Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas, en una combinación que mezcla actores de TV, nombres del under teatral y una sorpresa literaria. Para sostener a Milo en las grabaciones, los directores alternaban tomas con juegos, una solución de manual pero que en la pantalla, por lo que se vio en los festivales, funciona.

La muerte de Vignale dejó al proyecto sin la mitad de su autoría visible. Ferro lo dijo con una frase que ahora se lee como programa: “Continuar mostrando la película es una manera de mantener vivo algo de lo que fue”. En un país donde los accidentes aéreos se vuelven efímero trending topic y al mes siguiente nadie recuerda el nombre, la decisión de seguir rodando promociones, contestar notas y sostener la fecha de estreno es una forma silenciosa de resistencia.

  • Qué: estreno porteño de El tren fluvial.
  • Cuándo: desde el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones; desde el 10 en el Malba.
  • Quién: dirección de Lorenzo “Toto” Ferro y Lucas Vignale; protagonista Milo Barría; elenco con Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas.
  • Por qué importa: debut en largo de Ferro y último trabajo de Vignale, fallecido en junio en Río de Janeiro.

Y ya que estamos, una recomendación al margen de la programación oficial: si la ruta Lugones-Malba les queda corta, dense una vuelta por el Cineclub La Quimera, que suele programar cine argentino por fuera del circuito comercial y a veces encuentra películas como esta antes que las multisalas. En tiempos de ajuste y de programadores que confunden diversidad con grilla, el under sigue siendo el lugar donde se ve el cine que después termina en los festivales. Digo, para no quedarnos solo con los títulos que eligen por nosotros. Eso, y un brindis con gin tonic por el Septiembre Musical tucumano, que otra vez se subió al escenario con la misma previsibilidad de siempre: cambian los solistas, pero el libreto oficial es el mismo de hace cuarenta años. Que alguien avise que Tucumán no es solo folklore y cuenta regresiva.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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