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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El umbral de casa: por qué dejar las zapatillas en la puerta puede cuidar la salud de toda la familia

Polvo con metales, restos de pesticidas, polen y bacterias viajan en las suelas desde la vereda hasta el living. Especialistas de la Clínica Cleveland recomiendan un sector para el calzado y limpieza húmeda para reducir el ingreso de contaminantes, sobre todo donde hay bebés y niños pequeños.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 18 d
El umbral de casa: por qué dejar las zapatillas en la puerta puede cuidar la salud de toda la familia

"Yo siempre me saco las zapatillas en la puerta, sino la nena chiquita ya está gateando por todo y yo me quiero morir", me dijo Marcela, vecina de Villa del Parque, mientras esperaba el 53 en la parada de la plaza. Esa costumbre, que parece exagerada, tiene más respaldo del que imaginamos.

Las suelas de los zapatos funcionan como verdaderas esponjas urbanas: arrastran tierra de veredas, restos de baños públicos, residuos del colectivo y hasta partículas de jardines. Según la Clínica Cleveland, organizar un sector junto al ingreso para dejar el calzado y limpiar los pisos con métodos húmedos reduce de manera concreta el traslado de contaminantes hacia el interior de la casa.

Qué traen las suelas y por qué importa

  • Polvo con metales pesados como plomo, arsénico, cromo y níquel.
  • Restos de fertilizantes, insecticidas y pesticidas, incluso de jardines ajenos.
  • PFAS, sustancias químicas persistentes en el ambiente y en el organismo.
  • Polen, que puede agravar alergias dentro de casa.
  • Bacterias diversas, cuya presencia no implica automáticamente una infección.

El médico internista Daniel Sullivan, de esa institución, advierte que el plomo puede dañar el cerebro, el sistema nervioso y otros órganos. El polvo que sueltan las pinturas antiguas deterioradas suele viajar adherido al calzado y termina en el piso donde los más chicos juegan y se llevan las manos a la boca. Un estudio del programa DustSafe, con muestras de 35 países, detectó esos metales en polvo doméstico y observó que las viviendas más viejas concentran los niveles más altos de plomo y arsénico.

Para quienes necesitan apoyo al caminar, Sullivan sugiere tener otro par reservado para usar dentro de la casa, con más estabilidad, soporte o tracción. La idea es simple: el calzado de la calle se queda en la puerta, el de adentro cumple otra función. Un trapo húmedo en la entrada y una alfombra completan el dispositivo.

Retirar el calzado en el umbral no elimina los contaminantes, pero recorta una vía de ingreso nada menor. En casas donde hay bebés o niños pequeños, la diferencia puede ser grande. Mi pedido concreto a los lectores: hoy a la noche, antes de acostarse, armen un rincón junto a la puerta con una alfombra y un balde con agua para pasar el piso húmedo. Es un cambio chico que la ciencia viene recomendando hace rato.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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