El Zuckerberg de Strong, según Sorkin: método puro y cero chistes en el set
La secuela de "La red social" se mete de nuevo con Facebook. El director cuenta cómo su protagonista se metió en el personaje hasta en los cortes entre tomas, y por qué les avisó a sus compañeros que no esperaran charla.
"El actor llegó al set con una idea muy clara de cómo iba a relacionarse su personaje con la gente que lo rodeaba, y eso incluía no compartir bromas entre tomas". Con esa frase, que Sorkin dijo casi como quien pasa un aviso fúnebre, el director presentó a Jeremy Strong como el nuevo Mark Zuckerberg de "El precio de la red", la película que oficia de secuela de "La red social" y que tiene estreno anunciado para el 9 de octubre de 2026. Vuelve Facebook al cine, y vuelve con la firma del mismo guionista, esta vez también sentado en la silla de director.
Una película que se quiere hermana de la de Fincher
Sorkin dejó en claro que esta producción está pensada como una pieza complementaria del largo de 2010 que dirigió David Fincher, no como una remake ni como un reboot con distinto elenco por obligación contractual. "Es complementaria de la otra película", sostuvo el realizador al presentar el proyecto. Detalles concretos de la trama todavía no se conocen demasiado: la sinopsis oficial habla de "otro episodio" en la historia de la red social, sin precisar a qué evento puntual apunta el relato. El propio hecho de no anticipar el conflicto ya marca un estilo: Sorkin prefiere que el espectador descubra la película en la sala, no en el feed de noticias.
Strong, el método y los compañeros de elenco
- Preparación por su cuenta: Sorkin contó que el actor estudió al Zuckerberg real durante meses antes de pisar el set, sin compartir demasiado del proceso con el resto del equipo.
- Voz y cuerpo en modo Zuckerberg: Strong modificaba el tono y la forma de caminar para meterse en el personaje incluso en los cortes entre escenas.
- Cero charla casual: según el director, el actor limitaba las conversaciones ajenas al trabajo y mantenía la composición durante los intervalos.
- Aviso oficial al elenco: Sorkin dijo que previno a los otros intérpretes: nadie espere chistes ni sobremesa distendida al lado de Strong.
- Satisfacción del director: pese a lo intenso del método, el realizador se mostró conforme con el resultado y lo presentó como eje de la película.
Sorkin describió un set donde el protagonista vivía en personaje y el resto ya estaba avisado de que eso iba a ser así. Es una manera de contar la película sin contar la película: el director prefiere mostrar cómo se hizo antes de mostrar qué se hizo. Habrá que ver si el resultado en pantalla justifica tanto protocolo.
Mientras tanto, en la cartelera independiente
Si la espera hasta octubre de 2026 se hace larga, una buena forma de matar el tiempo es ir a ver alguna de las obras independientes que están dando vueltas por los circuitos off de Buenos Aires, siempre más interesantes que otro biopic tech producido con calculadora. Mientras Sorkin termina de armar su Mark Zuckerberg a medida, el teatro porteño sigue ofreciendo personajes mucho más raros y, sobre todo, mucho más baratos.
Y ya que estamos en septiembre, vaya una humorada clásica de estas fechas: el Septiembre Musical lleva tantas ediciones que ya nadie sabe si es un festival, un almanaque o una forma de justificar el aumento de las entradas en los teatros oficiales. Por lo menos, esta vez la competencia la tiene Zuckerberg.
