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Viernes, 16 de octubre de 2026
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En Chacarita hay un lugar donde la música suena como en 1954 y el celular se queda en el bolsillo

Artlab, el espacio que dirige Gonzalo Solimano sobre Roseti 93, cierra este domingo la octava edición porteña del festival MUTEK entre vinilos, parlantes Altec de los años cincuenta y sesiones de house. Una invitación a escuchar de otra manera.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 6 d
En Chacarita hay un lugar donde la música suena como en 1954 y el celular se queda en el bolsillo

"Acá te sacás los auriculares y volvés a escuchar de verdad". Lo dice un habitué de Roseti 93, en Chacarita, mientras acomoda un vinilo en la tornamesa. Tiene 47 años y bajó del colectivo 39 hasta la esquina. Como él, cada vez más porteños eligen un sitio donde la música se vive sin la pantalla del teléfono de por medio.

El lugar se llama Artlab y ocupa unos 540 metros cuadrados dedicados a la música electrónica y al arte audiovisual. Funciona desde 2015 y lo dirige Gonzalo Solimano, DJ y productor nacido en Villa Urquiza en 1979, que armó la propuesta alrededor de una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954. Solimano contó que hay indicios de que los equipos provienen de un cine porteño emblemático, aunque esa procedencia todavía no pudo verificarse.

Dos ciclos bien distintos bajo el mismo techo

  • Audiófilos: se escucha un álbum completo, de principio a fin, sin distracciones. El programa puede ir de Miles Davis a Pink Floyd, de Invisible a Massive Attack, y se reproduce en vinilo, CD o archivos lossless según el formato que mejor rinda para cada obra.
  • Círculo de Sonido: mantiene viva la tradición bailable del house, con Solimano y otros DJs en consola durante sesiones regulares.
  • Eventos de jazz y arte visual que completan la grilla, aunque la electrónica en sus variantes sigue siendo el eje principal del espacio.

Este domingo, además, Artlab cierra la octava edición porteña del festival MUTEK, un evento nacido en Canadá en 2000 y que Solimano trajo al país en 2018. La propuesta apunta a la música electrónica experimental, el arte audiovisual y las nuevas tecnologías, con un perfil bien distinto al de los festivales masivos del género.

“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, director de Artlab

Sobre el desembarco de la inteligencia artificial en la música, Solimano fue tajante: "Es un recurso muy potente y la clave es que te asista para crecer en tu investigación y para simplificar procesos, no que haga tu obra por vos". Una definición que vuelve a poner el acento en lo humano, justo en un lugar donde todo invita a escuchar con el cuerpo entero y no con la vista clavada en una pantalla.

Para quienes quieran probar la experiencia, la dirección es Roseti 93, en Chacarita. Yo, si fuera lector, llevaría un disco que me marcó y me sentaría a escucharlo como cuando era chico. Y le pediría al local que difunda la programación con más anticipación: hacer un evento así sin que la calle se entere a tiempo es casi un desperdicio.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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