Estar solo y sentirse solo: dos puertas distintas hacia la misma pérdida de años
Un estudio con más de 277.000 personas en el Reino Unido mostró que el aislamiento y la soledad recortan años de vida sin enfermedades, y que la brecha más grande se da en la salud mental de los hombres. Los hábitos saludables ayudan, pero no alcanzan para borrar el peso de sentirse solo.
"Hace meses que no charlo con nadie de verdad". La frase la repitió en mi cara un vecino del barrio de Caballito mientras esperaba el 36, y me quedó sonando. Coincidió, días después, con un trabajo del Biobanco del Reino Unido que traduce esa sensación a números: estar solo y sentirse solo cuestan años de vida saludable, aunque no de la misma manera.
La investigación siguió a más de 277.000 adultos de entre 40 y 69 años. Al comenzar, ninguno padecía diabetes, enfermedades cardíacas, pulmonares, demencia, cáncer, depresión ni ansiedad. Tomando los 50 años como referencia, los autores calcularon cuántos de esos años podían esperar vivir sin esas dolencias.
Dos situaciones que no son lo mismo
El aislamiento social es tener pocos vínculos o contactos limitados. La soledad, en cambio, es el malestar por la falta de una conexión significativa. Una persona puede estar rodeada de gente y aun así sentirse sola, o tener poco trato y no experimentar esa carencia.
- Mujeres con aislamiento o soledad: 2,4 años menos de vida sin problemas físicos.
- Hombres en la misma situación: 1,7 años menos de vida sin problemas físicos.
- Mujeres: 3,7 años menos de vida sin problemas de salud mental.
- Hombres: 5,8 años menos de vida sin problemas de salud mental, la brecha más grande del estudio.
Los hábitos saludables, como alimentarse bien, moverse, dormir bien y no fumar, amortiguaron parte del impacto del aislamiento. Sin embargo, no lograron reducir de forma significativa el daño asociado a sentirse solo. Eso refuerza que la falta de conexión significativa tiene un peso propio, que no se compensa solo con cuidarse el cuerpo.
Los resultados fueron difundidos por la Universidad de Tulane en un comunicado del 22 de septiembre de 2026. Lu Qi, investigador principal, señaló que los hallazgos abarcan tanto la salud física como la mental. Las cifras hablan de años libres de las enfermedades estudiadas, no de años de vida perdidos en términos absolutos.
Como vecina de este lado del mostrador, me queda una idea clara y una deuda pendiente. La idea: cuidarnos por fuera alcanza, pero no alcanza si por dentro seguimos solos. La deuda: llamar al que hace rato no atiende, abrir la puerta al de al lado, sentarnos a tomar un mate con alguien que necesita compañía. Yo empiezo por el señor del 36.
