Falta de aire y tos seca: señales que no conviene dejar pasar
Especialistas porteños explican por qué la fibrosis pulmonar puede tardar hasta dos años en diagnosticarse y qué controles piden según la edad y los antecedentes de cada paciente.
«Doctor, me canso y antes no me pasaba». Esa frase se repite cada vez más seguido en los consultorios del Hospital de Clínicas y del Ramos Mejía.
No es un capricho. Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas, especializado en enfermedades pulmonares intersticiales, advierte que perder la tolerancia al esfuerzo no es parte normal del envejecimiento, aunque la fibrosis pulmonar sea más frecuente después de los 60.
La fibrosis deja cicatrices permanentes en el pulmón y complica la llegada de oxígeno a la sangre. Puede aparecer ligada a enfermedades autoinmunes, por inhalación de partículas o por ciertos medicamentos. Cuando no se encuentra una causa, se la llama idiopática. Esa diferencia es la que define el tratamiento y los controles.
Qué mirar en el consultorio
- Antecedentes clínicos y exposiciones laborales o ambientales.
- Resultados de estudios respiratorios previos.
- Tomografía de alta resolución para ver el tejido pulmonar.
- Auscultación: un ruido similar al velcro al respirar es un indicio que solo el médico sabe leer.
Si la falta de aire aparece de un día para otro o se dispara ante esfuerzos mínimos, la consulta debe ser en el día, sin esperar un turno programado. Cuando la falta de aire surge en actividades que antes se toleraban bien, o se suma una tos seca que no se va, también hay que pedir turno.
Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, agrega un dato clave para los vecinos que ya tienen diagnóstico reumatológico: en muchos casos el pulmón se afecta sin que aparezca tos ni falta de aire.
“En una cohorte argentina en la que participó, el 35 por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no tenía síntomas respiratorios y, dentro de ese grupo, el 40 por ciento tenía una afectación extensa en la tomografía.”Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía
Por eso, en personas con esclerosis sistémica la evaluación pulmonar se pide desde el diagnóstico. En artritis reumatoidea se busca en quienes tienen factores de riesgo. En ambos casos, la indicación médica no depende de sentirse mal.
La demora en el diagnóstico puede llegar a dos años. En ese tiempo, las cicatrices avanzan. Pedir una espirometría y una tomografía de alta resolución cuando aparecen las señales, o cuando el reumatólogo lo indica, es el paso concreto que corta esa espera en el barrio, sin esperar a quedarse sin aire en la línea de colectivo.
