Giordano salió a responderle a su hijo y, como era de esperar, negó todo
El productor difundió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de violencia física y emocional que Valentín Yankelevich había hecho públicas. Reconoció que el duelo lo desbordó, pero descartó de plano cualquier episodio de maltrato y pidió resolver el conflicto en privado.
«Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia», arrancó diciendo Darío Giordano en el comunicado que difundió un día después de que su hijo mayor, Valentín Yankelevich, relatara públicamente haber vivido situaciones de violencia física y emocional en la casa familiar durante la infancia y la adolescencia, tras la muerte de su madre, la actriz Romina Yan, en septiembre de 2010.
El productor, que se había mantenido al margen del escándalo, eligió pasar a la ofensiva con un texto largo y, en algunos tramos, calculadamente emotivo. Reconoció el impacto que la muerte de Romina le provocó y el modo en que ese duelo dejó herido el vínculo con sus hijos. «La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella», escribió, y agregó que debió atravesar ese trance mientras intentaba, como pudo, acompañar a Valentín, Franco y Azul.
El mea culpa a medias
“Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso.”Darío Giordano
La autocrítica queda ahí, en esa frase, sin avanzar un centímetro más. Giordano aclara de inmediato que pedir perdón por no haber estado a la altura emocionalmente no equivale a admitir los episodios de violencia que su hijo describió. Es el clásico movimiento del hombre público que reconoce lo accesorio para no ceder en lo principal: «reconozco que fui un desastre criando, pero eso no es violencia». La diferencia importa, y mucho, en un caso así.
En otro tramo, el productor deslizó una crítica velada a quienes, según su visión, podrían estar empujando la denuncia desde las sombras. «Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado», disparó, sin mencionar nombres pero dejando la frase flotando en el aire para que cada lector la complete con quien le provoque. Es un dardo aimed, como se dice ahora, a la del clan Yankelevich y a cualquiera que, desde afuera, opine de lo que pasa adentro de esa familia.
Lo que se sabe del conflicto familiar
- Valentín y su hermano Franco viven con su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, desde 2015, año en que la Justicia le otorgó la tenencia legal hasta que ambos cumplieran la mayoría de edad.
- Azul, la tercera hija del matrimonio, vivió con Giordano hasta el año pasado, cuando se mudó.
- Giordano pidió resolver el conflicto en privado y deslizó que no buscará confrontar públicamente con su hijo: «No pretendo ganar una discusión pública. Quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad, sin intermediarios, sin cámaras y sin que nadie necesite hablar por nosotros».
- El texto se difundió 24 horas después del testimonio de Valentín, lo que sugiere un operativo de respuesta armado en tiempo récord.
Hay, claro, una pregunta que el comunicado no contesta y que sobrevuela toda la pulseada: si no hubo violencia, ¿por qué dos de los tres hijos terminaron viviendo con el abuelo materno y la Justicia tuvo que intervenir en 2015 para resolver la tenencia? Alguien decidió que esos pibes no podían seguir bajo el techo del productor, y ese alguien no fue la prensa. Giordano puede todo lo que quiera, pero el expediente existe y, por lo general, los expedientes no se llenan de aire. Mientras tanto, la pelea seguirá dando capítulos, que es lo único que certain en este tipo de historias: que nunca hay un último capítulo, siempre hay un comunicado más, una entrevista más, una desmentida más. Y el público, como siempre, mirando de costado mientras come popcorn.
