Holder se sacó la foto de los 125 kilos y la de Ibiza y dijo que las dos le dan asco
El ex Gran Hermano mostró dos cuerpos opuestos: el del encierro con la PlayStation y el de la playa en España. Aseguró que ninguno de los dos era saludable y que la imagen fitness de julio tiene "soporte químico".
"No encontraba rumbo, no encontraba soluciones", dijo Tomás Holder al recordar mayo de 2025, cuando se subió a la balanza y marcó 125 kilos. El número no le cayó como un baldazo de agua fría, porque hacía meses que venía avisando: siete sin pisar un gimnasio, encerrado en su casa, hasta doce horas por día frente a la PlayStation y una dieta sostenida a base de comida chatarra. El cuerpo le pasó la factura que la cabeza no le dejaba ver.
De los ultraprocesados al beach club con trampa
Dieciséis meses después, el mismo pibe apareció en una playa de Ibiza con una definición muscular que en las redes parecía póster de suplemento deportivo. Bañadores ajustados, selfies en el mar y comentarios aprobados por doquier en boliches y paseos. Pero Holder, en lugar de subirse al caballito de la foto fitness, mandó el mensaje inverso: "Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico". Traducido: lo que se ve no es gratis, ni repetible, ni recomendable.
Para llegar a esa imagen contó que hizo cinco meses de control alimentario estricto. El problema es que el control se le fue de las manos. Desarrolló culpa cada vez que comía, quedó esclavo de la balanza y, según sus propias palabras, algo tan sencillo como una hamburguesa dejó de ser un placer para transformarse en un conflicto interno. O sea: del atracón por hartazgo al atracón prohibido por ansiedad. Distinto, idéntica trampa.
“Ni el sobrepeso derivado de los ultraprocesados ni la definición extrema de Ibiza representaban un estado de salud real. Sobre el segundo, señaló que el apoyo químico que lo hizo posible no es sostenible en el tiempo.”Fernando Yapura, Cultura y espectáculos
- La foto de mayo de 2025: 125 kilos, siete meses sin entrenar, doce horas de PlayStation y comida chatarra como dieta.
- La foto de julio en Ibiza: marcada definición física lograda con cinco meses de control estricto de la alimentación.
- La advertencia central: ninguno de los dos cuerpos era saludable y el segundo necesitó "soporte químico" no sostenible.
- El pedido a sus seguidores: "Cuiden su salud y sobre todo su salud mental".
La razón para mostrar la foto que durante meses había guardado por vergüenza fue, según dijo, acompañar a quienes estén pasando por un cuadro parecido. Un gesto que, en la lógica de las redes donde la gordura se esconde y la musculatura se exhibe, tiene su valor: lo raro es que alguien ponga en la misma balanza dos victorias aparentes y les diga a las dos "esto tampoco".
Mientras tanto, en la programación oficial
En un país donde el Musical tucumano llena carteleras con elencos estables y repertorios probados, ir a ver a un pibe de 26 años contar su historia de kilos y culpas en una playa simulada es, técnicamente, casi un acto de rebeldía cultural. Holder, sin saberlo, le terminó haciendo a la cultura física algo que la agenda oficial nunca se anima: admitir que la foto terminada siempre esconde el proceso enfermo que la hizo posible.
Aprovecho para recomendar, ya que estamos en tema de cuerpos y pantallas, "El cuerpo pedido", la obra independiente de la sala El Galpón de calle Venezuela, donde una actriz sostiene en escena durante una hora el peso de no saber si su reflejo es real. Irónico: un ex Gran Hermano pide que miremos la salud mental y un teatrito independiente pide que miremos nuestra propia imagen. Spoiler: las dos funciones dejan la misma sensación de incomodidad. Y si después de cualquiera de las dos se les antoja una hamburguesa, cómanla sin culpa. Eso también es salud mental. ¿O no, Septiembre Musical?
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