Huawei se manda una tablet de 13 pulgadas, pantalla OLED 3K y un sonido que promete sacudir el living
La MatePad Pro Max llega con un grosor de 4,7 milímetros, seis altavoces y un tratamiento antirreflejos que, según la propia marca, imita la fricción del papel. Las pruebas con Genshin Impact y Asphalt Legends cerraron en 60 fotogramas por segundo estables.
“Es la tablet más grande que fabricamos y la más ambiciosa en términos de imagen y sonido”, dijo un representante de Huawei durante la presentación del equipo. La frase, pronunciada con la solemnidad habitual de los lanzamientos tecnológicos, dejó en el aire una pregunta inevitable: ¿estamos ante un dispositivo que de verdad mueve la aguja o ante otro ejercicio de marketing con muchos adjetivos y poca sustancia? Porque cuando una marca china te dice que su nueva tablet tiene “la pantalla más avanzada del segmento” y “sonido cinematográfico”, lo primero que conviene hacer es mirar la hoja técnica con ojos de auditor, no de fanático.
Una pantalla pensada para que el sol no la apague
La MatePad Pro Max apuesta fuerte al panel: 13,2 pulgadas OLED flexibles con resolución 3.000 por 2.000 píxeles, brillo máximo de 1.600 nits y una relación de contraste de 2.000.000 a 1. Esos números, en criollo, significan negros profundos porque cada pixel se apaga solo sin necesidad de retroiluminación, y un brillo capaz de sostenerse en una terraza de enero al mediodía sin que el reflejo te obligue a tapar la pantalla con la mano. El secreto, según Huawei, se llama PaperMatte: un grabado a nanoescala sobre el cristal que dispersa la luz directa y elimina los reflejos. El efecto práctico es una superficie de tacto aterciopelado, más amable para sesiones largas de lectura o dibujo, y con la fricción justa para que el lápiz M-Pencil Pro se sienta como un fibrón sobre un papel de buena calidad, con una latencia que la marca presenta como imperceptible.
Rendimiento: 60 fps estables y un Geekbench que no impresiona
El corazón del equipo es un HiSilicon Kirin de ocho núcleos que en Geekbench 7 marcó 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo. No son cifras que hagan saltar de la silla a un fanático de los benchmarks: quedan por debajo de los procesadores más orientados al alto rendimiento gráfico puro. Ahora bien, cuando uno se olvida de los números sintéticos y mira las pruebas reales, la historia cambia. Genshin Impact corrió a 60 fotogramas por segundo con la calidad en “Muy Alta” sin que la pantalla sufriera interrupciones. Honkai: Star Rail sostuvo los 60 fps en ajustes altos, con caídas solo en las animaciones más cargadas de efectos especiales. Asphalt Legends se mantuvo clavado en 60 fps con la configuración al máximo. Para el uso cotidiano de un jugador móvil o de un creador de contenido que edita video en el colectivo, el resultado es más que suficiente.
Sonido, batería y conectividad para el usuario que trabaja y juega
El sistema de audio de seis altavoces distribuidos ofrece un volumen considerable y, según la prueba realizada, una ausencia notoria de distorsión en las frecuencias altas, algo que suele ser el punto flojo de las tablets. La batería de 10.400 mAh con carga rápida de 66 W promete varias horas de autonomía, un dato que en la práctica habrá que confirmar cuando el equipo pase por manos de reviewers independientes. La cámara principal de 50 megapíxeles graba en 4K y la frontal de 12 está pensada para videollamadas con calidad. El puerto USB 3.1, finalmente, permite transferencias rápidas y la conexión de periféricos sin adapters exóticos. Todo en un cuerpo de 289 por 196 milímetros, 509 gramos de peso y 4,7 milímetros de grosor: un aparato que cabe en una mochila y que, por dimensiones, compite más con una notebook ultrafina que con una tablet clásica.
¿Alcanza para mover el mercado o queda en la góndola premium?
La pregunta del título —si la pantalla antirreflejos y los 60 fps estables son suficientes para que esta tablet desplace a las propuestas ya instaladas— tiene una respuesta incómoda para los marketers de la marca: depende de a quién le preguntes. Para el público gamer y para los creadores de contenido que necesitan un lienzo OLED grande, un sonido serio y un lápiz con buena respuesta, la propuesta es competitiva. Para el usuario que solo quiere mirar Netflix y leer el diario, probablemente sea demasiado aparato y demasiado precio. Mientras tanto, en otro orden de cosas totalmente distinto, el Septiembre Musical tucumano arrancó su grilla con un homenaje a Mercedes Sosa que incluyó un show de luces en la plaza Independencia y, según cuentan las malas lenguas, un acústico no programado de un conjunto de sikuris que se coló entre los números oficiales y terminó siendo lo mejor de la noche. Cosas que pasan cuando el presupuesto se estira y la planificación se duerme: al final, la mejor versión siempre termina siendo la que nadie escribió en el libreto.
