Ian Lucas cambia la cuchara por el martillo: ahora le toca juzgar a los nenes en MasterChef Junior
El youtuber y cocinero que se consagró campeón en la edición de famosos deja el delantal de concursante y se suma al panel de Martitegui y Botana. Asegura que su público tiene la misma edad que los participantes y que vio a varios chicos que "cocinan tremendo".
"Estoy en un momento muy feliz", soltó Ian Lucas en la inauguración de la nueva temporada de MasterChef Junior, versión donde ya no va a competir sino a evaluar. Lo dijo con la tranquilidad que da haber ganado la edición de famosos del ciclo, y con la energía de alguien que sabe que su próximo paso es sentarse en la silla que hasta ahora ocuparon otros. La producción lo convocó para integrar el panel infantil junto a Germán Martitegui y Maru Botana, dos nombres que pesan en la gastronomía argentina, con Vero Lozano otra vez al mando de la conducción.
El cambio de rol no es menor. Lucas pasó de ser un concursante con pelos en la webcam de los fans a sentarse del lado de los que cortan el bacalao, nunca mejor elegido el verbo. "Ya estuve del otro lado en la cocina y ahora siento que los puedo también juzgar y ayudar desde el lado de haber pasado por eso que van a vivir ellos ahora, los nenes", explicó, como si quisiera dejar en claro que la experiencia le dio una especie de título nobiliario dentro del programa.
Un público que mira y cocina a la vez
El propio Lucas reconoció que la convocatoria tiene una lógica demográfica bastante afinada. "La mayoría de mi público es de esa edad, así que estoy muy contento, en serio", señaló. No es un dato menor: detrás de la pantalla del reality hay una audiencia infantil que consume el mismo contenido que Lucas publica en su YouTube, así que la movida parece un cruce de marcas pensado en el mismo segmento de chicos y preadolescentes.
“Hay muchos nenes que estuve viendo, cocinan tremendo”Ian Lucas
La frase la soltó al referirse al casting, y deja entrever que el cambio de rol le genera una sensación extraña. "Es raro juzgar", admitió, y definió el papel como "un papel importante". La autocrítica también incluyó un pedido directo a los participantes: "Quiero que los nenes, por más que sea diversión, se lo tomen en serio". Una frase que suena a consejo de alguien que ya pasó por el horno y sabe que, cuando las papas queman, no hay cámara amiga que salve.
Agenda a mil: del set al avión
Lo que sigue tiene bemoles logísticos. Lucas combina las grabaciones del reality con una agenda paralela que incluye shows en vivo, producción musical y su canal en la plataforma de videos. "Arranco a grabar un día y ese mismo día me tomo un avión y me voy a San Juan y Mendoza porque tengo un show", contó al describir cómo organiza sus tiempos. La vida del nuevo jurado parece más cerca de una gira de rock que de un cronograma de cocinero profesional.
Lo que hay que mirar
¿Creen que su paso por la cocina lo hace más empático con los participantes, o lo vuelve un jurado que mide a los nenes con el rasero que le hubiera gustado tener a él cuando le tocó competir? La respuesta se verá en la pantalla, aunque en la previa el tono del flamante juez suena a alguien que quiere tomarse en serio esto de juzgar, por más que del otro lado haya chicos que recién empiezan a cortar cebolla sin llorar.
