Imágenes falsas, daño real: el caso que expone a las adolescentes de Lomas de Zamora
Cuatro menores son investigados por crear y distribuir imágenes sexuales generadas con inteligencia artificial a partir de fotos de redes sociales de compañeras. Las víctimas hablan de vergüenza, miedo y desprotección, y el episodio reabre el debate sobre el impacto psicológico de un material que, aunque manipulado, hiere como si fuera verdadero.
"Aunque sé que es falso, me da vergüenza." Lo dijo una alumna de un colegio secundario de Lomas de Zamora, y con esa frase desnudó el nudo del asunto: que la imagen sea un invento técnico no le quita ni un milímetro de daño al que la sufre.
Soy Cecilia Abregú, de Sociedad y vida cotidiana, y esta historia me golpea de cerca porque las víctimas son pibas de barrio, de las que viajan en la línea 541 y se cruzan con todos en la esquina. Nadie piensa que algo así le pueda tocar a una hija común.
Qué pasó en el colegio
La Justicia investiga a cuatro menores del establecimiento por producir y distribuir imágenes sexuales falsas hechas con inteligencia artificial. Las fotos originales se sacaron de perfiles públicos en redes de las propias víctimas.
La causa tramita como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI). Se ordenaron allanamientos y se impuso a los acusados el cese de hostigamiento y el paso a la modalidad virtual. La familia pide que no haya contacto entre las partes.
“Creemos que pudo haber llegado a cualquier parte del mundo.”Una de las adolescentes afectadas
Lo que sintieron las chicas
- Vergüenza, porque las vieron desnudas sin haberlo consentido.
- Miedo, por no saber hasta dónde circuló el material.
- Asco, ante la idea de que otros consuman esas imágenes.
- Angustia, por la sensación de vulnerabilidad.
- Culpa evitada: varias tardaron en contarles a sus padres para no ser "vistas así".
El colegio, según relatan las familias, reaccionó tarde. Recién cuando el tema estalló organizaron jornadas de diálogo. Mientras tanto, las propias alumnas salieron a la calle y armaron una protesta frente al establecimiento, con chicas de otros cursos y vecinos.
La pregunta que queda flotando
¿Qué hace una escuela, una familia, un docente, cuando la agresión se monta con una herramienta nueva y la víctima sabe que la foto no es real, pero igual le duele como si lo fuera? El caso de Lomas de Zamora no inventó el problema: lo puso sobre la mesa con nombre y apellido.
A los padres les pido una sola cosa concreta: revisar esta noche, juntos con los chicos, la privacidad de los perfiles y conversar sin gritos sobre qué se sube y qué no. A las pibas afectadas les digo que no están solas y que la vergüenza no la tienen que cargar ellas.
