Isaiah Thomas, el base que quiere reinventarse en Europa a los 37
El ex figura de los Celtics publicó en redes que sueña con una temporada en el básquet europeo. Su mensaje se inscribe en la ola de jugadores de la NBA que miran hacia el Viejo Continente.
El Monumental del básquet de la NBA está vacío para Isaiah Thomas. A los 37 años, sin contrato en la liga más potente del mundo, el base decidió hablar y dejó una declaración que sacudió las redes: quiere jugar en Europa, al menos por una temporada. Lo hizo con un mensaje directo, sin vueltas, desde su cuenta en X.
Una frase que abrió el debate
¡Quiero jugar en el extranjero durante un año! ¡Quiero esa experiencia! ¡Y humillar a esos chicos!, escribió Thomas. La cita cayó en un momento caliente: días antes, Patrick Beverley, actualmente en Boulazac, había dicho que varias figuras de la NBA no soportarían las exigencias tácticas y defensivas del básquet europeo. Thomas recogió el guante con entusiasmo, aunque sin nombrar destino ni equipo.
La referencia a Beverley no es casual. El debate sobre quiénes pueden y quiénes no adaptarse al ritmo europeo atraviesa al básquet estadounidense desde hace rato, y la frase de Thomas se mete de lleno en esa conversación. En lugar de esquivarla, la tomó como una motivación personal.
- Thomas publicó su intención de jugar en Europa desde la red social X, sin mencionar equipo ni país.
- El base tiene 37 años y mide 1,75 metros, una contextura atípica para la elite.
- Su última temporada formal fue en Salt Lake City Stars, la filial de Utah Jazz en la G League.
- Su pico como jugador fue en los Celtics, donde fue uno de los máximos anotadores de la liga.
- Varias veces sonó su nombre para clubes europeos, pero nunca cerró ningún pase.
Una carrera con pico bostoniano
Thomas llegó a la NBA en 2011, elegido en la posición 60 del draft por Sacramento Kings. Pero su historia grande se escribió en Boston. En los Celtics, pese a su estatura, se transformó en una pesadilla para las defensas rivales y terminó siendo convocado a dos Juegos de las Estrellas. Después, el camino se complicó: lesiones, cambios de franquicia y la búsqueda permanente de un lugar donde volver a ser protagonista.
La temporada 2024-25 la pasó en Salt Lake City Stars, en la G League, la segunda categoría del básquet estadounidense. No es la NBA, pero tampoco es el ostracismo. Es, en todo caso, la prueba de que su motor competitivo sigue encendido.
El fenómeno de los que cruzan el charco
Thomas no sería el primero ni el único. En los últimos años, varios jugadores con pasado en la NBA recalaron en Europa buscando minutos, protagonismo o simplemente una experiencia distinta en el tramo final de la carrera. Algunos funcionaron. Otros, no. Lo concreto es que el flujo de estadounidenses hacia las ligas del Viejo Continente dejó de ser una rareza y se convirtió en tendencia.
Por ahora, no hay oferta sobre la mesa ni negociaciones avanzadas. La pelota, como dicen los que saben, está del lado de los clubes europeos. Si alguno decide apostar por su experiencia y por ese instinto anotador que nunca se fue, Thomas podría sumar un capítulo inesperado a una carrera que ya dio varias vueltas de tuerca.
En lo que a mí respecta, lo veo así: a los 37, con el corazón intacto y la lengua afilada, Thomas todavía cree que tiene algo para mostrar. Europa, si lo escucha, se va a enterar.
