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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Jubilarse sin apagarse: lo que el cerebro necesita después de dejar de trabajar

Dejar el trabajo cambia rutinas, vínculos y desafíos. Según el neurocientífico Nicolás Fernández Miranda, hay hábitos respaldados por investigaciones que ayudan a cuidar la memoria y la atención después de los 60.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 1 h
Jubilarse sin apagarse: lo que el cerebro necesita después de dejar de trabajar

Cuando uno se jubila, la vida cambia de golpe. Se terminan el horario, el contacto diario con otra gente y esos problemas que el trabajo daba sin que uno los pidiera. Para Nicolás Fernández Miranda, magíster en neurociencia y autor de "Hackea tu Cerebro", ese cambio tiene efectos concretos sobre la mente.

Según el especialista, el cerebro pierde en simultáneo un horario fijo, la interacción con otras personas, los problemas para resolver y un motivo para levantarse. Un estudio realizado en el Reino Unido siguió a más de 3.400 empleados públicos antes y después de jubilarse. Encontró que el ritmo de deterioro de la memoria verbal se aceleraba un 38% tras dejar el trabajo.

El cuerpo como base

El primer hábito que señala es el ejercicio de fuerza. Una investigación de Teresa Liu-Ambrose, de la Universidad de British Columbia, siguió durante un año a 155 mujeres de entre 65 y 75 años. Las que entrenaron fuerza una o dos veces por semana mejoraron entre un 11% y un 13% en pruebas de atención, mientras que el grupo que hizo ejercicios de equilibrio no registró mejoras.

El sueño aparece en el segundo lugar. Séverine Sabia, del University College de Londres, siguió a casi 8.000 personas durante 25 años. Quienes dormían seis horas o menos en la franja de los 50, 60 y 70 años tuvieron un 30% más de riesgo de demencia. Durante el sueño, el líquido que rodea las neuronas arrastra desechos celulares, entre ellos proteínas asociadas al Alzheimer.

La mentalidad importa

Becca Levy, de la Universidad de Yale, midió durante décadas el efecto de la actitud frente al envejecimiento. Las personas con una visión positiva vivieron en promedio siete años y medio más. En un estudio con 4.765 participantes, además, tuvieron un 44% menos de riesgo de demencia. La explicación, según el relato, es práctica: quien piensa que ya está grande para algo deja de exigirse, y el cerebro desactiva lo que no usa.

Caminar también entrena

Caminar de forma regular hace crecer el hipocampo, la zona donde se forman los recuerdos nuevos. Así lo indica un estudio de Kirk Erickson, de la Universidad de Pittsburgh. Para quien se jubila, es un movimiento sencillo que suma a la fuerza y al sueño como parte de los hábitos que la investigación respalda.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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