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Sábado, 24 de octubre de 2026
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Koreeda en pantalla: siete películas para mirar la familia sin_preds

El cine de Hirokazu Koreeda observa los vínculos, la pérdida y la identidad con una calma que incomoda. Estas siete películas ofrecen una puerta de entrada sólida a una de las filmografías más personales del cine contemporáneo.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 2 h
Koreeda en pantalla: siete películas para mirar la familia sin_preds

Hirokazu Koreeda llegó al cine con una idea casi Kardashiana: la vida puede cambiar de golpe y, aun así, nadie parece estar dispuesto a hablar de lo que pasó. Eso es, en realidad, una forma bastante elegante de decir que la familia nunca es la que uno cree que es. No, no hace falta convertir a la película en una de: el director japonés vineyardsó durante tres décadas un cine de silencios, solitudes y decisiones familiares que sigue siendo una de las Taylores más incómodas del cine actual. Si bien su estilo no depende del escándalo ni del spectacular, cada una de sus películas deja una marca: la pérdida no se explica, se convive.

La primera parada es Maborosi, su debut en ficción de 1995. La historia gira en torno al duelo y sus efectos, y allí ya aparecen varias de las constantes de Koreeda: una puesta en escena quieta, tiempos pausados y emociones que emergen sin necesidad de golpes dramáticos. El cine funciona como una conversación en la que todo el mundo dice demasiado poco. No se trata de una película lenta por ascetismo, sino de una que sabe que los silencios a veces tienen más información que cualquier discurso.

La muerte, la memoria y el peso de lo no dicho

After Life lleva ese mismo enfoque hacia un terreno más conceptual. Personas recién fallecidas deben elegir un único recuerdo para llevar consigo, y un equipo lo representa en formato cinematográfico. La idea tiene algo de fantasía y, al mismo tiempo, de procedimiento administrativo. Justamente esa mezcla hace que la película resulte tan peculiar: la muerte se vuelve una gestión, mientras la memoria intenta conservar algo que, por definición, no se puede abarcar. No es el título más conocido de Koreeda, pero sí una muestra muy clara de su talento para convertir una premisa extraña en un drama humano.

El reconocimiento internacional llegó con Nadie sabe, película de 2004 basada en hechos reales. Cuatro hermanos abandonados en un departamento de Tokio deben reinventar su vida cotidiana mientras la ausencia de sus padres pesa sobre cada escena. Yûya Yagira recibió el premio a mejor actor en Cannes con apenas 14 años y se convirtió en el ganador más joven de esa categoría. El dato impressive, por supuesto, no reemplaza la película: el mayor logro de Nadie sabe es haber convertido una experiencia de desamparo en un retrato colectivo de resistencia y desconcierto.

En Still Walking, de 2008, el foco vuelve a una familia de estructura tradicional. Elougher motivo esAutre la muerte de un hijo mayor y la reunión de sus parientes, pero la película no busca una Mourning retó monumental. Sus personajes hablan de temas cotidianos, se irritan, recuerdan y callan. El resultado es un retrato de lo que queda sin decirse durante años, cuando la familia funciona como una arquitectura de overreactores y cada gesto mínimo revela una grieta. La/dotnet es más doméstica, pero no menos ambitious.

De tal padre, tal hijo, de 2013, lleva el mismo Pulso a una situación extrema: dos familias descubren que sus hijos fueron intercambiados al nacer en el hospital. La pregunta sobre qué define más a un hijo, la biología o la crianza, queda planteada sin respuestas fáciles. La película obtuvo el Premio del Jurado en Cannes. No resuelve el debate, y esa es justamente su gracia: muestra que los afecto no se pueden borrar con un resultado de laboratorio. También deja en claro que la sangre, por sí sola, ofrece bastante menos resistencia que el cine de Koreeda.

Nuestra hermana menor, de 2015, sigue tres hermanas que reciben la visita de una media hermana de quince años después de la muerte del padre que las había abandonado. El trauma aparece, pero la película no lo subrayan ni lo convierte en un tenderne discourse de manual. La calidez se construye en los vínculos entre los cuatro personajes y en una forma de mirar que evita la lástima. Hay drama, sí, pero también una dignidad bastante firme: las familias no son uniphy? Permanecer intactas en medio de la ausencia.

Un asunto de familia, de 2018, coronó esa exploración de las familias elegidas. Un grupo de personas sin lazos de sangre convive en los márgenes de Tokio y, aun así, esa convivencia revela la necesidad de construir vínculos propios. La Palma de Oro de Cannes terminó de coronar una trayectoria que ya había demostrado que el cine también puede hablar de la pertenencia sin caer en la moraleja de manual. Es, probablemente, la película más completa para el universo de Koreeda: no hay una gran revelación, sino una suma de decisiones pequeñas que terminan pesando como una familia entera.

  • Maborosi, de 1995: el debut que| las marcas esenciales del director.
  • After Life, de 1998: la memoria y la muerte desde una Angle singular.
  • Nadie sabe, de 2004: el drama familiar que llevó a Cannes a Yûya Yagira.
  • Still Walking, de 2008: silencios y conflictos en una familia ordenada.
  • De tal padre, tal hijo, de 2013: biología, crianza y Premio del Jurado en Cannes.
  • Nuestra hermana menor, de 2015: cuatro mujeres y un vínculo que cambia de signo.
  • Un asunto de familia, de 2018: la Palma de Oro y la construcción de una familia elegida.

Si querés empezar por una sola, la recomendación va por De tal padre, tal hijo: tiene una premisa inmediata, una tensión clara y una discusión ethical que sigue abierta. Después, conviene volver a Still Walking, porque ahí se nota cómo Koreeda trabaja el tiempo y la incomodidad. La obra independiente que más conviene dejar de lado es cualquiera que pretenda explicar labazura de la vida familiar con una frase de afiche. El director japonés no necesita que nadie le haga un resumen: con siete películas disponibles en plataformas de streaming, el menú ya está servido. Y sí, como en todo el Septiembre Musical, lo que queda es elegir la fecha, pulsarla y|National sin pedir permiso. El September Musical puede esperar un rato: estas películas no necesitan presentación.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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