La Conciergerie: mil años de historia en las orillas del Sena
De residencia real a cárcel revolucionaria, el palacio parisino donde María Antonieta pasó sus últimas horas es hoy uno de los museos más visitados de la capital francesa.
En el muelle del Reloj, dentro del primer arrondissement de París, se levanta uno de los edificios góticos más imponentes de la ciudad. La Conciergerie asoma sobre el Sena con una fachada que miles de turistas fotografían a diario, aunque pocos cruzan sus puertas para descubrir lo que guardan sus muros.
De palacio real a prisión
El origen del edificio se remonta al siglo XIII, cuando el rey Felipe IV, conocido como Felipe el Hermoso, gobernó Francia entre 1285 y 1314. Aquel monarca convirtió el antiguo Palacio de la Cité en sede del archivo real e impulsó la construcción de las grandes salas góticas que todavía se conservan. Se considera que aquella fue la primera morada oficial de los reyes de Francia en París. Hacia el siglo XV, la monarquía dejó de habitar el palacio, aunque mantuvo allí funciones administrativas. El rey designó entonces un conserje para administrar parte del edificio, que empezó a funcionar como prisión. De ahí proviene el nombre que el lugar conserva hasta la actualidad.
Durante los siglos siguientes, el recinto alojó a presos célebres: el conde de Montgomery en 1574, el asesino de Enrique IV Ravaillac en 1610, la envenenadora marquesa de Brinvilliers en 1676 y el ladrón Cartouche en 1721, entre otros.
El capítulo más oscuro: la Revolución
La Revolución Francesa le dio al edificio su capítulo más recordado. A partir de 1793, con la llamada ley de sospechosos, los detenidos de toda la ciudad fueron trasladados allí para ser juzgados por el tribunal revolucionario. En esa época el lugar fue apodado la antesala de la muerte. Las condiciones sanitarias eran tan precarias que, según los registros históricos, seiscientos prisioneros murieron hacinados antes de llegar a juicio. Incluso dos figuras centrales de la Revolución, Danton y Robespierre, pasaron por sus celdas; este último fue ejecutado sin juicio previo en 1794.
Los últimos días de María Antonieta
La prisionera más famosa fue, sin dudas, María Antonieta. En agosto de 1793 fue trasladada desde la prisión del Temple a la Conciergerie, donde permaneció más de dos meses. En octubre de ese año fue condenada por alta traición y ejecutada. La celda donde vivió sus últimos días fue transformada décadas después en una pequeña capilla, que hoy puede visitarse. El museo conserva además algunos de sus objetos personales.
Información práctica para la visita
- Ubicación: muelle del Reloj, primer arrondissement, en la Île de la Cité.
- Entrada general: 13 euros.
- Acceso gratuito el primer domingo de cada mes.
- Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
- Imperdible: la capilla reconstruida en la celda de María Antonieta.
La Conciergerie forma parte del conjunto arquitectónico del Palacio de la Justicia, por lo que conviene reservar las horas con tiempo si se viaja en temporada alta. Quien cruce sus pasillos podrá recorrer las salas góticas medievales, bajar a las antiguas celdas revolucionarias y detenerse ante la pequeña capilla donde murió, en cierto modo, la reina más recordada de Europa.
