La estancia de Península Valdés que propone avistar ballenas a pie de costa y caminar la estepa
A 50 kilómetros de Puerto Madryn, Las Charas combina observación de fauna, recorridos por el campo y visitas a un casco fundado hace un siglo. El establecimiento, de más de 7.000 hectáreas, retiró los alambrados para favorecer la vegetación autóctona y ofrece programas de medio día y jornada completa.
A unas horas del casco urbano de Puerto Madryn, en el corazón de Chubut, la estancia Las Charas se presenta como una alternativa para quienes quieren conocer Península Valdés sin apuros y desde la costa. El establecimiento, fundado en 1924 y extendido sobre 7.328 hectáreas, ya no trabaja con hacienda y abrió toda su superficie a propuestas de turismo de naturaleza. El acceso desde la ciudad portuaria se realiza por la ruta provincial 1 y luego por un camino asfaltado de 50 kilómetros hasta la entrada del campo. Desde allí, el tramo final son cinco kilómetros de tierra que llevan al casco principal.
Un día completo entre ballenas y lobos marinos
La oferta más ambiciosa del lugar se llama Costa de Gigantes y está pensada como una salida de día completo. La jornada arranca a las 8.30 y suele terminar cerca de las 16, según precisa Guillermo Paats, encargado de la gestión turística de la estancia. El programa incluye observación de fauna desde la costa sobre la Bahía de las Ballenas, en el golfo Nuevo, una caminata interpretativa por la estepa y, de manera opcional, una navegación de avistaje embarcado en Puerto Pirámides. La actividad se encuentra disponible hasta el 15 de octubre.
Las tarifas informadas para Costa de Gigantes ascienden a 225.000 pesos para adultos y 185.000 para menores de doce años, sin considerar la entrada al área protegida de Península Valdés. La navegación opcional en Puerto Pirámides tiene un costo de 195.000 pesos por adulto, con una reducción del 50 por ciento para menores de doce años, y no incluye almuerzo.
La caminata hasta la lobería
Para los visitantes que disponen de menos tiempo, la estancia ofrece una salida de cuatro a cinco horas que recorre el campo hasta una colonia de lobos marinos. El recorrido llega a acantilados de unos 15 metros de altura, donde los animales se observan durante todo el año. Luego de la caminata, la visita puede continuar en la casa principal, donde se sirven opciones de almuerzo o té con vista al golfo. Paats advierte que algunos tramos del recorrido presentan pendientes que pueden dificultar el paso a personas con movilidad reducida.
“La administración decidió retirar los alambrados que dividían la hacienda para favorecer la recuperación de la vegetación autóctona.”Guillermo Paats, encargado de gestión turística de Las Charas
Qué llevar para las salidas
- Vestimenta en capas, porque el clima cambia con el correr del día.
- Calzado de trekking, con buena suela y soporte para los tobillos.
- Gorra y anteojos de sol, por la exposición al viento y la luminosidad de la estepa.
- Protector solar, aplicado con frecuencia durante las caminatas.
- Agua suficiente, en especial para la jornada completa.
La propuesta de Las Charas se inscribe en la tendencia de establecimientos patagónicos que reconvierten sus instalaciones hacia el turismo de naturaleza. En el caso puntual de este campo chubutense, la decisión de retirar los alambrados dejó 7.328 hectáreas sin divisiones internas, lo que, según describe Paats, permitió avanzar en la recuperación de la vegetación nativa. Esa reconfiguración del paisaje es la que hoy enmarca los avistajes de ballenas desde la costa, las caminatas interpretativas y la visita al casco de casi un siglo de historia.
