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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La industria pyme de Buenos Aires retrasa pagos y fracciona el aguinaldo para preservar el empleo en un contexto de consumo en retroceso

Fábricas de la provincia de Buenos Aires reorganizan sus flujos de caja frente a una facturación que no alcanza para cubrir sueldos, impuestos y créditos. Patricia Malnati, de Jomsalva, describe cómo se estiran los plazos a proveedores y se divide el medio aguinaldo como parte de una estrategia central: no reducir personal.

Por Sebastián AssafEconomía e industria · · hace 31 d
La industria pyme de Buenos Aires retrasa pagos y fracciona el aguinaldo para preservar el empleo en un contexto de consumo en retroceso

El escenario que atraviesan las pequeñas y medianas industrias de la provincia de Buenos Aires queda sintetizado en una cuenta simple: cuando una fábrica vende menos, sus ingresos caen, pero sus obligaciones fijas —sueldos, impuestos, servicios y cuotas de crédito— siguen llegando con independencia de lo que entre por ventas. Esa brecha es la que en la actualidad presiona a buena parte del entramado manufacturero pyme, según describieron fuentes empresarias consultadas por este medio.

Estrategias defensivas antes que despidos

Ante la baja del consumo, las empresas estiran los plazos a proveedores, postergan depósitos y, sobre todo, fraccionan el pago del aguinaldo —el sueldo adicional que los empleadores deben abonar dos veces al año— para distribuir el desembolso cuando la caja ajusta. Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva —fabricante de compuestos de caucho con 53 años de trayectoria—, describió la dinámica con precisión y explicó que, cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes. Frente a ese cuadro, las pymes ensayan distintas alternativas antes de recurrir a despidos. «Uno trata de sostener y de no echar», afirmó la directiva.

Jomsalva tiene trabajadores con una antigüedad promedio cercana a los 15 años. Ese vínculo de largo plazo, según Malnati, refuerza el compromiso mutuo entre la empresa y su plantel durante los períodos de menor actividad. La decisión de no reducir personal opera como un eje ordenador de las finanzas de la compañía: cada gasto se revisa con ese objetivo como referencia.

La presión tributaria y la competencia importada

La carga impositiva se vuelve especialmente visible en este contexto. El impuesto sobre los Ingresos Brutos puede representar hasta un 3 por ciento de la facturación, mientras que las tasas municipales de seguridad e higiene llegan al 8 por ciento según el municipio. Ambos conceptos deben cubrirse incluso cuando las ventas retroceden. «El costo argentino, el nivel impositivo nos saca totalmente», señaló Malnati, en una queja que resume el reclamo de buena parte del sector pyme bonaerense.

A esa presión interna se suma la competencia de productos importados, en especial de origen chino, que llegan al mercado a precios que las fábricas locales no siempre pueden igualar. Malnati aclaró que no todos los productos importados son de baja calidad: «hay variedad, hay algunos muy buenos», reconoció. Al mismo tiempo, reclamó controles sobre la subfacturación, práctica por la cual se declara un valor menor al real de una mercadería para reducir el pago de impuestos al importar.

  • Ingresos Brutos: hasta un 3 por ciento de la facturación, según la alícuota aplicable en la provincia de Buenos Aires.
  • Tasas municipales de seguridad e higiene: hasta un 8 por ciento, de acuerdo con el régimen de cada municipio.
  • Aguinaldo: el pago se fracciona en cuotas para distribuir el desembolso cuando la caja no alcanza.
  • Plazos a proveedores: se estiran como mecanismo habitual para preservar el flujo de fondos.
  • Personal: se prioriza sostener la plantilla, aun a costa de postergar otros compromisos.

El dato que hay que seguir la semana que viene

El cuadro combina márgenes más estrechos, una presión tributaria que en términos reales se siente con mayor fuerza cuando la facturación retrocede y una competencia externa que no da tregua. La atención del sector permanece puesta en cómo evolucionará el consumo interno en las próximas semanas y en si los municipios y la provincia arbitran medidas de alivio para las pymes manufactureras; ese será, según los propios empresarios, el indicador que puede volver a mover la aguja entre sostener el empleo o empezar a recortarlo.

SA
Sebastián AssafEconomía e industria

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