La juguetería Tío Mario bajó la persiana tras una década de retracción del consumo de juguetes en la Argentina
El cese de actividad de la cadena se produjo en un contexto de ventas en baja que el sector arrastra desde 2015 y que se profundizó en el primer semestre de 2026, con una caída cercana al 20% frente a 2025 según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
La cadena de jugueterías Tío Mario concretó el cierre de sus locales el sábado pasado, luego de una liquidación de mercadería difundida por redes sociales durante el fin de semana bajo el lema “Liquidamos todo por cierre. Últimos días”. El anuncio se produjo en un escenario de menores ventas para el sector, que la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) cuantificó en una caída cercana al 20% durante el primer semestre de 2026 frente a igual período de 2025, en términos reales, según los datos difundidos por la entidad empresaria.
La despedida de Tío Mario fue acompañada por mensajes de usuarios en las redes sociales que lamentaron el cierre, en tanto la convocatoria a la liquidación se mantuvo hasta los últimos días de actividad del comercio. La liquidación coincidió con un calendario comercial en el que la fecha del Día del Niño suele concentrar una parte significativa de la facturación anual del rubro, un dato que la cámara de fabricantes suele remarcar en cada relevamiento.
Una retracción que viene de antes de 2026
- La CAIJ informó que las ventas de juguetes cayeron cerca del 20% en el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025.
- El mercado se contrajo aproximadamente un 22% entre 2015 y 2025, según los registros de la entidad, que muestran una tendencia descendente de largo plazo.
- Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la cámara, señaló que las dificultades atraviesan a fabricantes, importadores, distribuidores, mayoristas y jugueterías.
- Matías Furió, presidente de la CAIJ, advirtió sobre las complicaciones para organizar la producción a menos de dos meses del Día del Niño, por la necesidad de adquirir materias primas con anticipación.
El titular de la cámara fabril describió un problema clásico de la industria del juguete: los tiempos de producción y de aprovisionamiento de insumos no se acoplan con la inmediatez de la demanda estacional. Furió explicó que los fabricantes debían comprar las materias primas para que los artículos estuvieran disponibles en las góndolas en un plazo menor a dos meses, lo que vuelve al sector especialmente sensible a las expectativas de venta previas a la fecha comercial.
Cambios en los hábitos y caída de la natalidad
A las cifras comerciales, Benítez agregó dos observaciones sobre el consumo. En primer lugar, mencionó que los juguetes físicos disputan tiempo de uso con las pantallas, en un fenómeno que atraviesa a niños y adolescentes y que modifica la composición de la demanda. En segundo término, señaló la reducción de la cantidad de hijos por mujer como otro factor que achica el universo de potenciales consumidores. Para la cámara, esos dos elementos forman parte del escenario que enfrenta la actividad, junto con la menor venta registrada en el primer semestre del año.
El cuadro de fondo combina, entonces, un mercado que ya venía achicándose desde 2015, una caída adicional cercana al 20% en el primer semestre de 2026 frente a 2025 —en términos reales—, y un cambio estructural en los hábitos de juego. La semana que viene habrá que seguir de cerca el dato de ventas del Día del Niño, que suele funcionar como termómetro de cierre para el ejercicio del rubro y como referencia para los pedidos de fabricación de cara a fin de año.
