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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La láctea Verónica traspasa dos plantas y 225 puestos de trabajo para tentar una salida al concurso preventivo

La firma, con más de un siglo de trayectoria y tres establecimientos en Santa Fe, acordó ceder sus plantas de Clason y Suardi a Lacterra y Copalac a cambio de 15,5 millones de dólares, una cifra que apenas cubre una quinta parte de un pasivo superior a los 118.000 millones de pesos y cuya aprobación quedó en manos del Juzgado Comercial N° 17.

Por Sebastián AssafEconomía e industria · · hace 43 d
La láctea Verónica traspasa dos plantas y 225 puestos de trabajo para tentar una salida al concurso preventivo

La láctea Verónica, fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y con producción radicada en Santa Fe, ingresó en concurso preventivo en agosto pasado y desde entonces trabaja en un plan de reorganización que ahora avanza con la venta de dos de sus tres plantas activas. De acuerdo con la documentación presentada en el expediente, la empresa acordó ceder sus establecimientos de Clason y Suardi a las sociedades Lacterra S.A.S. y Copalac S.A.S., respectivamente, por un total de 15,5 millones de dólares, con el objetivo de obtener liquidez y comenzar a regularizar una deuda que al 30 de junio de 2026 ascendía a 118.496 millones de pesos, equivalentes a unos 77 millones de dólares al tipo de cambio de referencia de ese momento. La operación, sin embargo, dista de resolver el cuadro de conjunto: los ingresos proyectados por la venta representan apenas un 20% del pasivo total declarado por la concursada.

Los términos del acuerdo con cada compradora

  • La planta de Clason sería transferida a Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares.
  • La planta de Suardi quedaría en manos de Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares.
  • Cada operación incluye el inmueble, la maquinaria y los activos vinculados al establecimiento.
  • Los 225 empleados de ambas plantas serían absorbidos por las sociedades compradoras bajo la modalidad de sucesión o continuidad de contratos laborales.
  • La tercera planta de la firma, ubicada en Lehmann, permanece sin actividad, cuenta con 112 empleados y todavía no tiene comprador definido.

El esquema bajo el cual se concretaría la transferencia presenta un detalle relevante que el expediente se encarga de aclarar: Lacterra y Copalac ya operaban dentro de esos mismos predios bajo contratos de fasón, es decir, produciendo en instalaciones ajenas con sus propios equipos. Copalac había empezado a utilizar la planta de Suardi el mes pasado, luego de que la fábrica permaneciera ocho meses sin producir. Lacterra, en tanto, había firmado en julio un contrato equivalente en Clason, aunque todavía no había iniciado la elaboración porque las instalaciones, paralizadas desde enero, se encontraban en pleno proceso de reacondicionamiento. El juez interviniente, además, requirió a la concursada que acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, los antecedentes comerciales y financieros de las sociedades elegidas, los criterios técnicos con los que fueron seleccionadas y la existencia o no de otras ofertas que hubieran sido evaluadas y descartadas, en línea con los recaudos que suelen aplicarse en los procesos de enajenación dentro de los concursos preventivos.

Una deuda que la venta no alcanza a cubrir

Más allá del movimiento en el frente productivo, la operación deja al descubierto la magnitud del pasivo acumulado por Verónica y los límites del expediente para reencauzar la situación. La deuda total, expresada en términos nominales, se compone de 26.861 millones de pesos en obligaciones comerciales, 76.245 millones en conceptos fiscales y previsionales, 10.357 millones en deudas laborales, 4.211 millones en compromisos financieros y otros rubros menores. La composición muestra un predominio nítido de los compromisos con el fisco y la seguridad social, que explican casi dos tercios del total y que suelen tener un tratamiento específico en los procesos concursales, con quitas y plazos de pago diferenciados respecto de los créditos quirografarios. En términos reales, es decir, descontando la inflación del período, la carga inicial del concurso resulta aún más significativa si se consideran los flujos de caja que la firma puede generar hacia adelante, toda vez que la empresa dejó de pagar salarios desde enero pasado y atraviesa un cuadro de estrés financiero que la propia concursada reconoce en su presentación.

La caída de volúmenes y el impacto sobre los números

En el detalle de lo actuado por la concursada, los números de la zafra anterior resultan elocuentes para dimensionar el deterioro. La compañía reportó una caída del 26,5% en los volúmenes de venta en 2025, al pasar de 94.798 a 69.692 toneladas, y pérdidas acumuladas de 28.549 millones de pesos en su último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio previo. La reversión del resultado, sumada a la retracción del 25% en la facturación física y al atraso salarial que arrastra desde principios de año, configura un cuadro de crisis terminal que, en la práctica, dejó a Verónica al borde de la inactividad y obligó al directorio a explorar la venta de activos como herramienta principal de supervivencia empresaria. La transferencia de Clason y Suardi, en ese sentido, aparece como una operación defensiva más que como una estrategia de expansión: lo que la concursada busca es desprenderse de establecimientos que ya no puede sostener para hacerse de fondos frescos y, en simultáneo, asegurar la continuidad laboral de los 225 operarios afectados, cuya suerte quedaba atada hasta ahora al desenlace del proceso judicial.

Qué se espera en los próximos días

En lo inmediato, la atención se concentrará en la respuesta que la empresa brinde al juzgado sobre la situación patrimonial y los antecedentes de Lacterra y Copalac, y en la decisión judicial respecto de la homologación de las ventas, que podría llegar en las próximas audiencias. Mientras tanto, el expediente seguirá bajo la lupa del magistrado interviniente, que deberá evaluar si los montos ofrecidos resultan razonables frente a eventuales propuestas de terceros y si las condiciones laborales de los trabajadores absorbidos quedan efectivamente garantizadas. Para los próximos días, el dato que habrá que seguir de cerca será la confirmación o el rechazo de la operación por parte del Juzgado Comercial N° 17, ya que ese paso definirá no solo el futuro de las dos plantas involucradas, sino también la viabilidad del plan global que Verónica presentó en el concurso preventivo para intentar ordenar su situación patrimonial y conservar, al menos, una parte de su estructura productiva original.

SA
Sebastián AssafEconomía e industria

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