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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La llamada, o cómo Los Javis convirtieron un campamento de monjas en el mayor hallazgo del cine español reciente

La opera prima de Javier Calvo y Javier Ambrossi reúne a Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo en una comedia musical sobre la fe, los deseos y la rebeldía adolescente que pasó del Teatro Lara a competir por cinco Goya.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 14 d
La llamada, o cómo Los Javis convirtieron un campamento de monjas en el mayor hallazgo del cine español reciente

La directora del Festival de Cine de San Sebastián lo dijo con una claridad que ya quisiera cualquier comunicado de prensa: estamos ante una de las óperas primas más refrescantes que dio el cine español en la última década. Y no exageraba. La llamada, la primera película que firman juntos Javier Calvo y Javier Ambrossi, o sea Los Javis para los que todavía no se enteraron de que este país produce algo más que dramas con premios en Cannes, llegó en 2017 para mezclar comedia, canciones pop, apariciones divinas y dos pibas que sueñan con hacer reguetón en medio de un campamento cristiano de Segovia.

De monjas, apariciones y muchas dudas

María y Susana integran Suma Latina, un grupo musical que ya desde el nombre anticipa todo el desastre que se viene. Pasan el verano en La Brújula, un campamento donde las monjas se encargan de que la diversión quede estrictamente prohibida. Pero los planes se les desmadran cuando María empieza a ver a Dios, literalmente, y a cuestionarse qué lugar tienen sus deseos en un entorno diseñado para pisarlos.

El hallazgo del filme es que esa pregunta no es solo cosa de adolescentes. La hermana Milagros, a quien Belén Cuesta compone con una energía arrolladora, se saca el hábito, se pone su ropa de civil y se canta temas de Presuntos Implicados frente al espejo como si la fe y la nostalgia pudieran convivir en el mismo reflejo. La hermana Bernarda, más apegada a las reglas, también muestra sus propias contradicciones. Calvo y Ambrossi entienden algo que muchos realizadores solemnes jamás aprenden: que los personajes adultos también tienen derecho a un conflicto.

  • María y Susana: dos amigas que aspiran al reguetón y terminan en una crisis espiritual que no estaban buscando.
  • La hermana Milagros (Belén Cuesta): la monja que se escapa a cantar pop cada vez que puede, todo un manifiesto con gloss.
  • La hermana Bernarda (Gracia Olayo): la religiosa que encarna las reglas del campamento y se debate entre la convicción y lo que le dicta el cuerpo.
  • Dios: aparece en las visiones de María y dispara toda la trama, aunque uno sospecha que la aparición más milagrosa es el propio guion.

Del Teatro Lara a los Goya, pasando por el inconsciente colectivo

Antes de transformarse en película, La llamada fue un musical que Calvo y Ambrossi estrenaron en el Teatro Lara de Madrid en 2013. La idea original eran ocho funciones y archivar el asunto. La respuesta del público obligó a repensar los planes y, finalmente, a llevar la historia al cine. Ese recorrido, del escenario independiente a la alfombra de los Goya, es casi una declaración de principios: cuando una idea conecta, no hace falta marketing estridente.

La película recibió cinco candidaturas a los premios Goya de 2018 y se llevó el de mejor canción original gracias al tema compuesto por Leiva. Que un musical con números de reguetón y apariciones celestiales se imponga en la categoría más tradicional de la industria española dice bastante del estado de la cuestión. Mientras tanto, en el Septiembre Musical riojano seguimos programando corales de pueblo y algún que otro trombón austríaco. Habría que sentarse a discutir seriamente qué llamamos festival internacional y qué llamamos peña de socios con subsidios. Pero eso será tema de otra nota.

Si todavía no vio La llamada, el consejo es simple: ponga el streaming, busque la película, y dedíquele una hora y media. Música, humor, personajes con contradicciones reales y, sobre todo, la certeza de que el cine español puede hacer comedia inteligente sin pedir perdón. Y si alguien le dice que esto es solo una película de nenas, recuérdele que ganó un Goya. Funciona.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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