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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La picardía de Wes Craven: así le robó lágrimas de verdad a Drew Barrymore en la escena más recordada de Scream

Un recuerdo perturbador de crueldad animal, una frase susurrada en el set y una apuesta de marketing que engañó al público durante el primer cuarto de hora de la película. El detrás de escena del momento fundacional del slasher moderno, a treinta años de su estreno.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 4 d
La picardía de Wes Craven: así le robó lágrimas de verdad a Drew Barrymore en la escena más recordada de Scream

“Estoy encendiendo el mechero”. Esa fue la frase que Wes Craven repetició al oído de Drew Barrymore durante el rodaje de la escena inicial de Scream (1996) para arrancarle un llanto que, según se supo después, no era actuado. La actriz había leído la noche anterior una nota sobre un dueño que quemó vivo a su perro, y el director encontró ahí la llave para conseguir una reacción emocional genuina en uno de los momentos más celebrados del cine de terror moderno.

El caso es que la maniobra funcionó tan bien que Julie Plec, por entonces asistente de Craven en el rodaje, describió desde afuera del set lo que se escuchaba sin contexto: “Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ‘¿Pero qué coño está pasando ahí dentro?’. Y era Wes, que la estaba animando”. La anécdota vuelve a poner en el centro al director de The Hills Have Eyes a poco más de tres décadas del estreno de una película que cambió las reglas del slasher.

La otra capa del truco: engañar al público desde el marketing

Porque el recurso del llanto verdadero fue solo una de las dos patas de la apuesta. La otra, tan o más importante, fue de marketing: Drew Barrymore apareció como figura central en todos los afiches, los avances y la campaña de prensa de Scream. El espectador daba por hecho que era la protagonista. Matarla antes de los quince minutos, mientras todavía intenta responder un cuestionario telefónico sobre películas de terror, fue un mazazo que reordenó las expectativas del género entero.

“Vas a ver el tráiler y los anuncios, y vas a estar seguro de que ella es la protagonista. Es imposible que muera. Cuando muera al final de esa secuencia, pensarás: 'Cualquiera podría morir'.”Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films

La estrategia, claro está, tiene un precedente célebre que Craven y compañía no ocultaban: la decisión de Alfred Hitchcock de liquidar a Janet Leigh en el primer acto de Psicosis (1960). La diferencia es que Scream llevó el golpe un paso más allá al apoyarse en la imagen pública de Barrymore, entonces asociada al cine familiar, para que la sorpresa pegara todavía más fuerte.

Por qué sigue dando clases de tensión treinta años después

  • Reescribe la regla no escrita del slasher: ya no hay personaje a salvo, ni siquiera la cara del cartel.
  • Combina tres capas en una sola secuencia: guion (el interrogatorio sobre películas de terror), dirección (el susurro “estoy encendiendo el mechero”) y campaña de prensa (Barrymore como supuesta protagonista).
  • Establece un nuevo contrato con el espectador: la tensión se sostiene en la imprevisibilidad, no en la acumulación de víctimas.
  • Funciona como manual de apertura: la película entera nace de la promesa de que cualquier muerte es posible.

Hoy, cada vez que un estudio encarece su campaña de marketing alrededor de una estrella y después la sacrifica en el primer acto, hay una parte del plan que inevitablemente recuerda a Scream. Y cada vez que un director necesita una lágrima creíble en el set, también está -sin querer o a sabiendas- aplicando el truco de Wes Craven: buscar en la cabeza del actor una herida real y susurrarle la frase justa para abrirla.

Moraleja para guionistas, directores y community managers que estén leyendo: en el cine de terror, como en el amor y en la programación oficial de los festivales, lo que más duele no siempre es lo que se ve, sino lo que te hicieron creer que no iba a pasar. El Septiembre Musical, para no ir más lejos, año tras año nos promete una grilla que no se va a modificar y termina cambiando el orden de los elencos el día del debut. Craven, al menos, avisaba con el avance.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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