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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La presión alta, esa enemiga silenciosa que ya golpea a 12 millones de argentinos

Medirse la presión de forma periódica puede marcar la diferencia entre un susto a tiempo y un infarto a destiempo. Cuatro de cada diez hipertensos ni siquiera saben que lo son.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 14 d
La presión alta, esa enemiga silenciosa que ya golpea a 12 millones de argentinos

"Yo me sentía perfecto y cuando me la tomé en la farmacia casi me caigo de la silla: 16-10". La frase es de Roberto, 52 años, vecino de Villa del Parque, que toma el 110 hasta la parada del colegio. Como él, miles de argentinos caminan por la calle con la presión por las nubes y sin la moindre sospecha.

En la Argentina, el 36,3% de los mayores de 18 años es hipertenso. Son cerca de 12 millones de personas. Y lo más inquietante: casi cuatro de cada diez ni siquiera saben que cargan con esa condición. Esperar a sentir un dolor de cabeza o un mareo es, literalmente, jugar a la ruleta con la salud.

Una enfermedad que no avisa

La hipertensión suele instalarse sin dar señales. No molesta, no duele, no despierta. Pero mientras tanto va endureciendo las arterias y lastimando el corazón, el cerebro y los riñones. Cuando aparece el síntoma, a veces ya es tarde: un infarto o un ACV.

El segundo informe mundial de la Organización Mundial de la Salud, publicado este año, es categórico: 1.400 millones de adultos viven con presión elevada en el planeta. Apenas uno de cada cinco la tiene controlada. En nuestro país, entre quienes ya se tratan, solo el 44% logra mantener los valores a raya.

  • Reducir el consumo de sal: un cambio chico con impacto enorme en las cifras.
  • Mantener una alimentación equilibrada, con frutas, verduras y menos ultraprocesados.
  • Hacer actividad física en forma regular, aunque sea caminar media hora por día.
  • Atender el estrés crónico, que también sube la presión.
  • Medirse la presión al menos una vez por año, aunque uno se sienta bien.

Medirse la presión es rápido, gratis en muchas farmacias y no duele nada. Es, probablemente, el control médico más sencillo que existe. Y sin embargo, la mayoría lo posterga. Yo se lo digo a mis hijos: cinco minutos en la farmacia de la esquina de la avenida Nazca pueden salvarte la vida.

A los vecinos de Villa del Parque, de Saavedra, de Caballito, de wherever les toque: este finde, en la farmacia del barrio, después de subir del 110, paras y te la tomás. Es pedir muy poco para ganar tanto.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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