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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La transición eléctrica argentina avanza en las concesionarias pero no en las calles: el parque seguirá siendo naftero al menos hasta 2031

Un informe sectorial proyecta que los vehículos enchufables pasarán de 25.000 a casi 298.000 unidades en cinco años, pero sobre un parque total que crecerá a 17,2 millones la participación seguirá siendo marginal. El consumo de nafta y diésel crecerá 14,5% y la red de carga pública, con 61 autos por cargador, se mantiene lejos de los estándares internacionales.

Por Sebastián AssafEconomía e industria · · hace 32 d
La transición eléctrica argentina avanza en las concesionarias pero no en las calles: el parque seguirá siendo naftero al menos hasta 2031

En un mercado donde las ventas de vehículos electrificados marcan récords mes a mes, el dato que revela el último informe sectorial resulta, cuanto menos, desconcertante: la composición del parque automotor argentino mostrará en 2031 una fisonomía casi idéntica a la actual, con los motores de combustión interna dominando de manera abrumadora las calles y rutas del país. Aunque los patentamientos de autos eléctricos e híbridos ganan participación dentro del segmento de cero kilómetro, la extraordinaria lentitud con la que se renuevan los vehículos en circulación hace que cualquier cambio tecnológico tarde décadas en permear sobre el total de unidades que efectivamente transitan por el territorio nacional.

Conforme a los datos consignados por el reporte, en los primeros ocho meses de 2026 los vehículos electrificados ya representan el 15,7% de los patentamientos de cero kilómetro en la Argentina, y la proyección para el cierre de diciembre los ubica en torno al 16,2% del total. Sin embargo, cuando la lupa se posa sobre el parque automotor en su conjunto, la foto cambia de manera drástica: de los aproximadamente 14,5 millones de unidades que circulan hoy, apenas el 0,82% corresponde a vehículos electrificados, y los enchufables puros —eléctricos e híbridos con cable— no alcanzan las 20.000 unidades en todo el país.

Una renovación que avanza al 0,6% anual

El fenómeno que explica esta brecha, según describen los especialistas, es de carácter estructural: los vehículos en Argentina tienen una vida útil prolongada y el ritmo al que abandonan el parque es particularmente bajo. Las proyecciones indican que egresan del registro alrededor de 90.000 unidades por año, lo que equivale a apenas el 0,6% del total, considerando bajas registrales, obsolescencia y desguace. Esa dinámica contrasta de manera notoria con la de países donde la rotación del parque resulta significativamente más acelerada, y configura un escenario donde, aun cuando las ventas de eléctricos se disparen, el impacto efectivo sobre el stock circulante tardará décadas en tornarse perceptible.

  • Parque automotor actual: aproximadamente 14,5 millones de unidades, de las cuales el 74,12% funciona con nafta, el 24,68% con diésel, el 0,39% con GNC y apenas el 0,82% corresponde a vehículos electrificados.
  • Enchufables puros en circulación: menos de 20.000 unidades en todo el territorio nacional, con un total cercano a 19.400 vehículos enchufables considerando todas las categorías.
  • Proyección a 2031: el parque total alcanzará 17,2 millones de vehículos, un 17% más que en la actualidad, y los enchufables treparán desde unas 25.000 hasta casi 298.000 unidades, es decir, casi doce veces más.
  • Participación proyectada de enchufables en 2031: apenas el 1,73% del parque total, frente al 0,14% actual, lo que confirma que la electrificación masiva sigue siendo un horizonte de largo plazo en términos reales.
  • Consumo de combustibles líquidos: pasará de 15.000 millones de litros anuales en 2026 a 17.200 millones en 2031, un incremento del 14,5% en términos reales que confirma la persistencia de la demanda de nafta y diésel.

La red de carga, el otro cuello de botella

Al problema de la lenta rotación del parque se suma, para quien evalúa seriamente la transición hacia un vehículo enchufable, la insuficiencia de la infraestructura de carga disponible en el territorio argentino. El país dispone hoy de aproximadamente 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para casi 19.400 vehículos enchufables, lo que arroja una relación de 61 autos por cada cargador. Ese guarismo contrasta de manera elocuente con el promedio internacional de referencia, que se ubica en torno a los 11 vehículos por punto de carga. Para absorber la flota proyectada de 298.000 enchufables en 2031, las estimaciones sectoriales indican que la Argentina requeriría aproximadamente 29.800 puntos de carga, una cifra que multiplica por más de noventa la infraestructura actual y que expone la magnitud del esfuerzo de inversión pendiente.

Desde el punto de vista del consumidor y del mercado de combustibles, el cuadro de situación resulta particularmente elocuente: aun cuando el parque eléctrico proyectado hacia 2031 genere un ahorro estimado de aproximadamente 410 millones de litros respecto a lo que consumirían vehículos equivalentes a nafta, ese volumen queda absolutamente absorbido por el crecimiento vegetativo del parque en su conjunto. Sebastián Assaf, desde la sección Economía e industria, observa que la consecuencia práctica más inmediata es que la demanda de nafta y diésel no sólo no disminuirá, sino que experimentará una expansión del 14,5% en cinco años, una variable que mantiene su influencia sobre los precios de los combustibles y sobre la estructura de costos del transporte en el país. El dato que habrá que seguir con especial atención durante la semana que viene es la evolución de los patentamientos de vehículos electrificados en septiembre, un indicador que permitirá calibrar si la tendencia hacia el 16,2% proyectado para diciembre se sostiene o se modera, y que constituye la principal señal adelantada sobre la velocidad real con que la Argentina avanza, o no, hacia un parque automotor descarbonizado.

SA
Sebastián AssafEconomía e industria

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