Madrid se quedó mudo en la hora clave y cayó en su estreno europeo ante Dubai Basketball
El conjunto español perdió 78-77 en su debut en la Euroliga tras estar seis puntos arriba en el último tramo. Campazzo sumó 6 y Deck no anotó en 16 minutos. Bacon, con 24, fue la figura del local.
La temperatura en Dubái no era lo único que apretaba al Real Madrid en su estreno en la Euroliga. También estaba el reloj, ese enemigo silencioso que en tres minutos le borró una ventaja de seis puntos y le devolvió al equipo emiratí un partido que parecía tener en el bolsillo.
Tres minutos sin anotar y una derrota por la mínima
El conjunto español entró al tramo final 77-71 arriba. De ahí en adelante, nada. Cero en ataque, mientras Dubai Basketball hilvanó los siete puntos que necesitaba para torcer la historia y quedarse con el 78-77. La última pelota fue de Andrés Feliz: su tiro no entró y se confirmó la caída.
Los argentinos, de discreción
Facundo Campazzo firmó una planilla discreta: 6 puntos y 2 asistencias en casi 18 minutos. Gabriel Deck, en tanto, estuvo 16 en cancha y se fue sin convertir. Para un equipo que suele cargarles responsabilidad ofensiva, fue una noche de pocas luces.
Cómo se construyó la remontada
La noche había arrancado torcida para el Madrid, que pasó a controlar el marcador antes del descanso con un 44-33 que ilusionaba. La reacción local tras el entretiempo recortó la diferencia y, paradójicamente, dejó al Madrid con aire para aguantar. Hasta que dejó de anotar.
Dwayne Bacon, con 24 tantos, fue el motor de Dubai. Del lado madridista, Timothé Luwawu-Cabarrot y Théo Maledon terminaron con 11 cada uno, insuficientes para sostener al equipo cuando el partido se apretó.
Apenas siete días atrás, el Madrid se había quedado con la Supercopa frente al mismo rival. Esta vez, en tierras árabes, la moneda cayó del otro lado. La tabla de la Euroliga arranca con una derrota por un punto que deja una pregunta en el aire: cómo administrar los cierres parejos cuando la muñeca se enfría. Por lo pronto, el subcampeón continental ya sabe lo que es perder por la mínima. Le toca ajustar rápido: el calendario europeo no espera.
