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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mover el cuerpo, mover la libido: lo que el ejercicio le hace al deseo

Una especialista en suelo pélvico explica por qué caminar 15 minutos puede ser un buen punto de partida y por qué pasarse de rosca con el entrenamiento puede jugar en contra de la vida sexual.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 18 d
Mover el cuerpo, mover la libido: lo que el ejercicio le hace al deseo

"Empecé a notar que me sentía más cansada que antes y menos ganas de todo". Lo dice Lorena, 48 años, vecina de Villa Crespo que toma la línea 19 del colectivo. Lo cuenta mientras vuelve del gimnasio con la mochila al hombro.

El ejercicio puede favorecer la función sexual, pero entrenar de más puede afectar el deseo. Lo aclara Erika Lydon, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. Dice que moverse ayuda, siempre que se haga con cabeza.

Empezar por algo que se pueda sostener

Lydon propone arrancar con caminatas de 15 minutos. Después, subir la exigencia de a poco. La idea es elegir algo que guste y que se pueda mantener en el tiempo.

Como referencia general, habla de 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana, o 75 minutos intensos. A eso se le suman dos días de fuerza. Es una pauta para la salud general, no un tratamiento para la falta de deseo.

Cuando el suelo pélvico pide atención

Antes de sumar ejercicios específicos, conviene revisar si hay molestias. Si hay dolor o dudas sobre el desempeño sexual, la recomendación es consultar a un profesional de salud o de fisioterapia de suelo pélvico.

Los Kegel sirven en algunos casos y complican en otros. Si los músculos quedan contraídos o no se relajan, las relaciones pueden volverse dolorosas. Esa musculatura sostiene la pelvis y participa en la función sexual, pero no siempre necesita fortalecerse.

  • Mejora la circulación y la llegada de sangre a los órganos sexuales.
  • Ayuda a dormir mejor y a manejar el estrés.
  • El entrenamiento de fuerza puede colaborar con la energía y el equilibrio hormonal.
  • Entrenar sin suficiente descanso ni alimentación puede afectar la libido.

Lydon advierte algo clave. Pasarse de rosca con el entrenamiento, sin comer bien ni recuperar, puede terminar jugándole en contra al deseo. El cuerpo necesita descanso para responder.

“Dormir mejor o sentirse menos estresado puede ocurrir antes que los cambios en la respuesta sexual.”Erika Lydon, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

Los resultados llegan con tiempos distintos. El ánimo y el sueño suelen responder primero. La función sexual necesita más paciencia y, sobre todo, constancia.

Si te pasó como a Lorena, no hace falta volverte atleta. Caminar, dormir bien y comer como corresponde ya es un buen primer paso. Y si algo duele o preocupa, la consulta con un especialista no se posterga.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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